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Dos escenarios para el debate

En el debate de las ideas hay dos temas que abordaremos, ambos están vinculados a la lucha social, los dos con un final feliz, ambos en circunstancias y en contextos diferentes.
1.- El viernes 18 de marzo, Día de la Expropiación Petrolera, un acto que otrora fuera emblemático del nacionalismo mexicano y que hoy simplemente pasa desapercibido, salió de prisión después de casi 36 meses de estar encarcelada la comandanta de la policía comunitaria Nestora Salgado.
Nestora Salgado es intengrante de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias en el municipio de Olinalá de la Montaña de Guerrero. Fue detenida el 21 de agosto del 2013 acusada de cuando menos cincuenta secuestros.
Salió libre sin cargos pues nunca se sostuvieron los señalamientos de secuestro, ya que las detenciones que hizo u ordenó en su calidad de comandanta de las autodefensas comunitarias, nunca tuvieron el objetivo de cobrar rescates.
La liberación de Nestora Salgado podría aplicarse a otros líderes sociales a los cuales es claro que no han cometido los delitos por los cuales están en prisión, y que como los considera la misma comandante Salgado, son presos de conciencia.
No solo fue la lucha que desde el primer momento de su detención se levantó en demanda de su libertad – nosotros dedicamos una columna a denunciar su injustificada detención y nos sumamos a las voces que exigieron su libertad-. Nestora también tiene la nacionalidad estadounidense y el gobierno americano debe de haber presionado para que fuera liberada.
Sin duda influyó la resolución del grupo de Naciones Unidas sobre detenciones Arbitrarias que se comprometió a luchar por la liberación de Nestora.
En los casi tres años en prisión, la señora Salgado García fue tratada como si fuera un peligroso criminal. Estuve encerrada -dijo en rueda de prensa- sin un libro, sin un peine, aislada. Me quitaron años de mi vida por defender a mi gente. Sí tengo miedo, dijo, pero quiero morir luchando con dignidad, estaré donde tenga que estar.
2.- Después de acciones de protesta contra la llamada “reforma educativa”, dos maestros de la coordinadora fueron detenidos, es verdad, no hubo orden de aprehensión, no se sabía los cargos por los que eran detenidos. Después se supo que por motín y al parecer secuestro, la Policía Estatal buscaba a mas implicados para detenerlos. Se habla -no lo tenemos confirmado- de allanamientos a casas de maestros.
Las Redes Sociales, con todo y sus distorsiones imposibles de evitar, denunciaron el hecho y demandaron la libertad de los maestros. La Coordinadora no bajó la guardia, se instalaron en plantón frente a la Plaza de Armas, el apoyo social no se expresó, pero la percepción era de apoyo a los maestros.
Nosotros escribimos una columna haciendo un recuento de las luchas magisteriales desde el Movimiento Revolucionario Magisterial de mediados del siglo pasado hasta nuestros días. Dijimos, sin que hubiera ningún hostigamiento hacia nuestra persona, que coincidíamos con los maestros, y que el diálogo era la única vía para llegar a acuerdos que permitieran la liberación de los maestros.
Para que se liberen los luchadores sociales no es suficiente la lucha por su libertad, incluso ni la amplia solidaridad, es necesario que haya márgenes para el diálogo con la autoridad, pero tampoco esto basta, es necesaria la voluntad gubernamental para liberar a los presos.
Los maestros fueron liberados y apercibidos de que sus acciones deben ser de acuerdo a las libertades constitucionales. El Gobierno, desde mi punto de vista, estuvo en su papel, pero me parece que lo más importante es que tuvo disposición y voluntad para liberar a los maestros. Ese es un punto nodal, que el gobierno no caiga en situaciones de cerrazón como en el caso de Nestora, que sea sensible y abierto al diálogo y a la negociación, por eso es un final feliz y es parte de la lucha social, y parte del gobierno de salvaguardar el estado de derecho.
Hace no mucho escuché a Rafael Herrera Piedra decir que la crítica se debe de hacer sin destruir, estamos totalmente de acuerdo, la crítica que destruye es anarquismo. La crítica tiene objetivos como son la denuncia, motivar el debate, pero no crear climas de confrontación es parte de la construcción de la democracia.
La lucha social es igual, debe ser enérgica pero pensando en avanzar, no en retroceder, no se trata de buscar la confrontación por la confrontación misma, sino de no avanzar sin destruir puentes, esa es la habilidad del dirigente, lo digo con conocimiento de causa, participé en el sindicalismo universitario y en la izquierda mexicana por más de una década.
Que estas experiencias sirvan para que el gobierno no cometa los mismos errores, también para que la lucha social sea madura y avance. O no.

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