MINUTO X MINUTO

Durango y el cambio climático…


Se logró para Durango un presupuesto digno el cual habrá de ejercerse con inteligencia y aprovechar las rendijas para ampliarlo con mezcla de recursos de programas que no están identificados plenamente en el PEF 2018, ahora a prepararse para los cambios.
Me convenció el Ambientalista Jesús Frías de abordar este tema que poco o nada aparece en la agenda de la entidad ni de los municipios. Cotidianamente, vemos en los medios, hasta hablamos de Trump que decidió apartarse de cualesquier política que vaya en beneficio del Cambio Climático, sin embargo, hay una amenaza de la humanidad contra sí misma porque cada uno de nosotros aporta su cuota de irresponsabilidad cotidiana con el modo de vida que llevamos. Algunos dirán que es una responsabilidad de segundo grado en la medida que sólo aceptamos y así reproducimos los patrones de consumo que nos han sido impuestos por las grandes fuerzas e intereses económicos del mundo. Pero es mucho lo que podemos hacer contra este fenómeno si cada uno de nosotros cada familia y cada comunidad actúa de manera correcta.
Los científicos estudiosos del tema concuerdan en definir el origen del problema como antropogénico, es decir, provocada por la acción humana. Un aumento de dos grados centígrados en la temperatura media del aire podría desatar dinámicas atmosféricas con sus consecuencias devastadoras para la vida del planeta. Científicos de la NASA estiman que ese umbral ya fue alcanzado en California, lo que explicaría los graves desórdenes climáticos de los últimos años y que acaban de suceder en ese estado, el más rico de la Unión Americana.
Una consecuencia de estos cambios es la aceleración del proceso de deshielo de los casquetes polares y de los glaciares de las altas montañas, lo que conduce a la elevación del nivel de la superficie del mar, con enormes consecuencias para los patrones climáticos, la vida marina y la vida humana en las regiones costeras. Ya estamos experimentando estos cambios abruptos.
Los ecosistemas más vulnerables a estos cambios son los más aislados (islas, lagos, determinados sistemas fluviales). Los más expuestos son los ambientes mediterráneos por desecación, los arrecifes por blanqueamieto del coral, las zonas limítrofes de los ecosistemas y los ambientes ribereños y costeros por la ocupación humana y el turismo. Ciertamente la expansión agrícola a costa de los bosques nos proporciona alimentos, pero los ecosistemas boscosos pierden capacidad para capturar bióxido de carbono y regular los ciclos hidrológicos, lo que ha fin de cuentas se revierte contra la agricultura misma. En México la desforestación debe ser alrededor de 200 mil hectáreas anuales, sobre todo en las regiones tropicales, cuya fragilidad está ocasionando pérdidas de biodiversidad que apenas empezamos a conocer.
El cambio climático afecta a la salud humana de manera directa. Verano tras verano escuchamos noticias de los estragos de las ondas de calor extremo; cunden las enfermedades con vectores -mosquitos- por el consumo de agua contaminada y la ingesta de alimentos de baja calidad a causa de inundaciones, por no hablar de las muchas muertes humanas ocasionadas por los huracanes y las tormentas tropicales. La migración de migraciones del campo a la ciudad por la devastación causada aumenta el hacinamiento urbano y así las enfermedades.
En este aspecto la denominación “desastres naturales” no es exacta. La destrucción que tales eventos ocasionan no es producto de la fatalidad, sino de su combinación con la vulnerabilidad, lo que determina “riesgo”.
Los gobiernos de los países han realizado muchas conferencias para acordar medidas y metas de reducción de las emisiones que afectan tanto la calidad del aire como la atmósfera. Estos esfuerzos culminaron con el Acuerdo de París de 2015, que acordó no rebasar el fatídico umbral de los 2 °C de aumento de la temperatura para 2050. De acuerdo con esta meta, significa reducir la emisión de bióxido de carbono a dos toneladas anuales percápita, Sin embargo el cumplimiento de tales metas depende de la buena voluntad y la responsabilidad ética de los gobiernos y las sociedades. ¿Y en Durango qué estamos haciendo? De la cuestionada empresa que se instala en La Laguna, en Lerdo, que fabricará compuestos químicos para la industria de la minería sigue severamente criticada supuestamente por el incumplimiento de las normas y las autoridades estatales no dan explicaciones serias, no obstante ser una empresa altamente contaminante. El Contenido del artículo es una síntesis de varios artículos y del libro de Mario Molina, José Zarukhán y Julia Carabias que aparece en La Gaceta No. 52 del Fondo de Cultura Económica que me facilitó el ambientalista Jesús Frías.

Comentarios: observatoriociudadano01@gmail.com
Twitter: jparreolatorres
Blog: Juan Pablo Arreola Torres
Facebook: Juan Pablo Arreola Torres