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Durango en la reducción de la pobreza


Saludo con afecto a mis fieles televidentes de “España TV”, y lectores de “Victoria de Durango”.

El pasado viernes 17 de noviembre, en el Centro Cultural y de Convenciones Bicentenario, en Ceremonia Especial se realizó la firma de Convenio de Coordinación CENEVAL – Gobierno del Estado de Durango, con el objetivo de implementar la metodología, para evaluar programas y políticas, y con ello fortalecer el Sistema Estatal de Planeación del Desarrollo, con instrumentos de medición y evaluación de la Administración Pública Estatal, Ayuntamientos y Organismos Autónomos. Dicho Convenio fué firmado por el Gobernador José Aispuro Torres, y por el Secretario Ejecutivo del CONEVAL, Dr. Gonzalo Hernández Licona. En otras palabras, éste Convenio, significa nada más y nada menos, que asumir la corresponsabilidad entre los tres niveles de Gobierno (Federal, Estatal y Municipal) y Sociedad, de disminuir los índices de pobreza y marginación que tenemos en el Estado de Durango. Hoy en día, el término pobreza, es utilizado por los Partidos de oposición para llevar agua a su molino, sobre todo en tiempos electorales.
Por ello, es importante que analicemos el tema en base a fuentes serias y confiables. El concepto de pobreza, ha ido cambiando con el paso de los años; en un principio, se asociaba la pobreza con la mera insuficiencia de recursos monetarios para satisfacer un conjunto de necesidades básicas. Después, se fué adoptando un enfoque que incluyó otras dimensiones de la pobreza, tales como la falta de educación, salud, y la exclusión social. Perspectivas más recientes consideran que la pobreza se traduce también en la ausencia de un conjunto de capacidades mínimas que le permiten a una persona, satisfacer sus necesidades básicas de manera sostenida. En éste sentido, Guevara Sanginés (Maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Berkeley, California) define como pobre, a aquel que carece de un conjunto de bienes y servicios, indispensables para desarrollar las capacidades mínimas que le permitan ser productivo, y asegurarse de cierto nivel de bienestar de forma permanente, refiriéndose a la satisfacción de distintas necesidades humanas, tales como garantizar un nivel mínimo de nutrición, donde el acceso al agua es un bien fundamental, pero también de salud y de protección a las adversidades del medio, con lo cual se refleja que en efecto, la pobreza es un fenómeno multidimensional, y que su análisis debe incorporar todas sus facetas.
A partir de la definición de los distintos niveles de pobreza, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social de México (CONEVAL) determinó las líneas de pobreza por medio de técnicas econométricas. En general, existen tres enfoques para medir la pobreza, según SEDESOL: Pobreza Alimentaria, que consiste en la incapacidad de satisfacer las necesidades básicas de alimentación; Pobreza de Capacidades, que consiste en la imposibilidad de satisfacer, además de la alimentación, las de educación, y salud; Pobreza de Patrimonio, que consiste en la incapacidad de satisfacer las necesidades básicas de alimentación, salud, vestido, calzado, vivienda, y transporte público. Los indicadores utilizados en la medición del rezago social, son doce, y fueron obtenidos a partir de la información contenida en el segundo Censo de Población y Vivienda 2005. Éstos indicadores, miden aspectos de salud, educación, y características de la vivienda, entre ellos el porcentaje de viviendas particulares habitadas que no disponen de agua entubada de la red pública, y viviendas particulares habitadas, que no disponen de drenaje.
De ésta manera, el mayor grado de rezago está en: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, y Puebla, ordenados a mayor a menor; y el menor rezago, en: Nuevo León, Distrito Federal (hoy CDMX), Coahuila, y Aguascalientes, ordenados de menor a mayor. Las estimaciones sobre la pobreza en México, muestran que en 2006 cuatro de cada diez mexicanos (4.2 por ciento) estaban en situación de pobreza patrimonial, incluyendo 20.7 por ciento, que se encontraba en situación de pobreza de capacidades; y 13.8 por ciento en situación de pobreza extrema. Dichas proporciones equivalían a 44.7 millones de mexicanos (CONEVAL). México es, y ha sido un País de grandes desigualdades sociales. Tanto, que está clasificado entre los de mayor desigualdad en el mundo (Szekely). La principal fuente de desigualdad total del ingreso per cápita de los hogares, proviene de los ingresos laborales tan diferenciados entre la población. La profunda desigualdad social en México, refleja la desproporcionada concentración del ingreso entre una proporción reducida de la población.
La desigualdad alcanzó su punto máximo en el País, en la segunda mitad de la década de los sesentas, y a parir de ahí disminuyó sistemáticamente hasta la segunda parte de los años ochenta. Luego de la crisis económica de 1982 volvió a repuntar, y para 1996 se registraban niveles de desigualdad similares a los de quince años antes. A pesar de los cambios de tendencia, puede decirse que la desigualdad en México ha disminuido en el último medio siglo, pero muy lentamente: la desigualdad de 2002 era prácticamente similar a la de 1984, y en 2004 era apenas 12 por ciento menor que en 1950.
Finalmente, en éste próximo Proceso Electoral 2018, vamos a escuchar a Candidatos Populistas y Demagogos que nos van a vender humo, prometiendo acabar con la pobreza de México. No se crea usted, la pobreza no se va a terminar con un Decreto; se va a disminuir con trabajo, y acciones responsables, como las que se ha comprometido el Gobierno del Estado: salud integral, construcción de baños, dotación de anteojos para los niños, y el mejoramiento de vivienda. Y cómo dijo Aispuro: “Pasemos de las buenas intenciones, a las acciones reales”. Gracias y enhorabuena.

gustavonevarez28@hotmail.com