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Durango, replantear los objetivos


Durango fue gobernado el último sexenio con muchos contrastes, se evidenciaron improvisaciones tanto de decisiones como de funcionarios que se caracterizaron por su inexperiencia y falta de preparación para ocupar diversos cargos estratégicos, circunstancia que a la larga propició mucha desconfianza, estancamiento y descontento social.
En la actualidad la política y los políticos de todos los partidos están muy mal calificados por la sociedad, su credibilidad es comparable a la que tienen las desprestigiadas corporaciones policiacas; eso en un entorno como el que tenemos significa un alto riesgo porque fortalece la inestabilidad y disfuncionalidad social.
Durango tiene índices de baja competitividad y escaso crecimiento económico, si bien es cierto que gradualmente se abren más negocios, también lo es que otros tantos se ven obligados a cerrar por incosteables, perdiéndose con ello empleos y agudizándose la inestabilidad laboral, produciéndose por lo tanto impactos negativos en el poder adquisitivo y en la salud emocional de las personas y de las familias.
La buena calidad de vida se circunscribe a la estabilidad y a la certidumbre de que las cosas no cambiarán drásticamente en perjuicio de las personas como tradicionalmente sucede y una parte fundamental se da a través de los procesos sostenidos de crecimiento económico, los cuales son los factores más importantes para el desarrollo social y humano.
Los gobiernos no tienen todas las soluciones ni los gobernantes todas las respuestas, buena parte de las dinámicas sociales más constructivas deben salir de la gente; hoy en día existe una ciudadanía más informada, con mayores puntos de referencia e indudablemente más demandante que en el pasado.
En la actualidad el tema social ya no es la democracia electoral como en la década de los 90’s, hoy el interés de la gente se centra en tener gobiernos eficaces y que sean eficientes en el combate a la corrupción y a la impunidad como consecuencia lógica de que con los adelantos tecnológicos hay más apertura y vías para que la información de los excesos de poder y actos ilegales lleguen a las personas y más aun cuando venimos de una tradición de ocultamiento y opacidad en la que los ciudadanos solo se enteraban de lo que quería el gobierno, realmente podemos afirmar que en este ámbito hemos avanzado mucho.
Recuperar la confianza en las instituciones es el gran reto y eso solo se puede lograr si los grandes corruptos, los medianos y los pequeños empiezan a tener consecuencias jurídicas por sus acciones, eso es lo que le dará credibilidad a los gobiernos y los mostrará fuertes y congruentes, ya que la impunidad sigue siendo una constante que está muy arraigada en la idiosincrasia.
Los políticos siguen sin comprender, tal vez porque siguen utilizando modelos de marketing político diseñados en otras partes del mundo con características económicas, sociales y culturales totalmente distintas a nuestro entorno; lo cierto, es que para los ciudadanos ya no bastan los políticos que sean “populares”, ya que empiezan a buscar políticos “respetables” que le generen más certidumbre y menos desconfianza.
Considero que después de un año de administración ya es un tiempo razonable para que los gobiernos de alternancia empiecen a mostrar innovaciones, políticas públicas distintas que conduzcan a objetivos diferentes a los que se buscaron en el pasado; ya es necesario que se perciban diferencias sustantivas entre el decir y hacer de los actuales gobiernos en relación con los del pasado.
Durango sigue teniendo grandes retos sin resolver que permitan propiciar una mejor calidad de vida sustentada en el crecimiento económico, el desarrollo humano y social no se construyen repartiendo despensas ni otorgando apoyos económicos con dinero público, sino incentivando las potencialidades del territorio y de las personas para incrementar las oportunidades de empleo y trabajo.
Es necesario replantear los objetivos para que las ferias y festivales dejen de ser las actividades gubernamentales que más atraigan la atención y la participación de la ciudadanía, ya que no se están generando esquemas de participación social que tengan propósitos más constructivos y que se enfoquen a transformar y fortalecer la economía y el acceso a los satisfactores.
El tiempo es un recurso finito y es el más valioso que tienen los gobiernos para poder mostrarle a la sociedad que sus políticas, decisiones y acciones transforman y generan beneficios que vayan más allá de lo abstracto y se puedan percibir en la realidad, es precisamente por esto que la innovación gubernamental es tan importante para que los ciudadanos puedan notar las diferencias entre los gobiernos del pasado y los actuales.

@ernestoescobosa