Loading

El adiós de Peña

La presente es la última semana que tendrá como presidente de México Enrique Peña Nieto, aunque en los hechos, a partir del 2 de julio dejó de fungir como tal. Esta situación, el claudicar a su encargo antes de tiempo, no hace sino subrayar aún más los aspectos sombríos de su gestión próxima a concluir.

Como nunca antes en la historia moderna de nuestro país, el paréntesis que se abre del 2 de julio al 1 de diciembre se volvió tan prolongado y complejo. Han sido cinco meses muy largos que ha padecido el presidente en funciones, quien desapareció de la escena pública y cedió el protagonismo y, hasta algunas responsabilidades al presidente electo. Algo antes nunca visto.

En un principio, se saludó y agradecieron las muestras de civilidad política de Peña hacia López Obrador después del triunfo electoral de este último. Se entendía como un mensaje de un cambio terso, sin fricciones, sin pánico ante un escenario futuro incierto. Eran señales positivas para enviar, sobre todo, al exterior. Sin embargo, parece que el mexiquense al ver que todos los reflectores apuntaban a quien habría de convertirse en su sucesor, optó por desvanecerse.

Afligido quizás por la contundente derrota, por los históricos (por bajos) niveles de aceptación popular y apuntado por la militancia de su partido por ser el principal culpable de la debacle tricolor, Peña Nieto se excedió en los términos de la transición pactada. Desapareció.

López Obrador tomó el control y comenzó a gobernar desde la llamada “Casa de Transición”. Ha tomado decisiones, ha hecho designaciones y ha participado directa o indirectamente para propiciar, sin ser aún presidente constitucional del país, sobresaltos económicos y políticos. Han sucedido tantas cosas desde el 2 de julio en las que ha participado AMLO que muchos dicen que el día primero de diciembre más que su toma de posesión será el día de su primer informe de gobierno.

Ha sido tal su desgaste y su exposición mediática en estos cinco meses que le ha costado ya, de acuerdo a la encuesta de medición de el periódico El Universal, nueve puntos en sus niveles de aprobación popular. Pasó de 64.6% a 55.6%, situación que debe de ocupar a él y a su círculo más cercano. El bono de confianza de los famosos 30 millones de votos, luego de alcanzar  techo comienza a bajar.

Se va Peña con una aprobación del 24%. Solo uno de cada cinco mexicanos lo aprueba. Dilapidó el respaldo social que lo encumbró cundo de su mano el PRI regresó a Los Pinos hace seis años. No mejorar las condiciones de inseguridad que le heredó Felipe Calderón y, sobre todo, los escandalosos actos de corrupción que toleró terminaron por desdibujarlo y se convirtieron a la vez en el principal aliciente que la mayoría de ciudadanos del país que salieron a votar encontraron para clamar por un cambio de rumbo.

Se va Peña en silencio, por la puerta de atrás. Haber claudicado a su mandato antes de tiempo es el colofón de una Administración que se fue desdibujando con el paso del tiempo.

El primero de diciembre no se puede hablar de un nuevo comienzo, por que este ya inició hace 5 meses. En todo caso nos remitirá a la cuenta regresiva en la que 30 millones de mexicanos esperan ver cristalizadas todas las promesas y expectativas que les generó el proyecto de AMLO.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

Comenta con Facebook