Loading

El avión, ni regalado

Georgina Morett

Obviamente en las campañas presidenciales muchas de las frases que se utilizan acaban en el exceso y hasta parecen bromas para atraer al voto ciudadano, como lo fue la del “frijol con gorgojo”; lo malo es cuando la gente las cree a pie juntillas e incluso las defiende hasta la confrontación.
Así sucede con el avión que ya le ofreció el candidato de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, al presidente Donald Trump, quien ni de chiste lo aceptaría, ya que su avión personal es uno de los más lujosos del mundo, decorado con mármol y oro, con duchas privadas en donde abundan las pantallas planas.
Siento decirle al candidato que su oferta al presidente de Estados Unidos da hasta pena ajena, ya que parece que nos deslumbramos con cualquier cosa y somos incapaces de, por lo menos, leer de otras realidades.
Pero si la oferta de López Obrador la comparamos con el avión presidencial de Estados Unidos, ¡más pueblerinos parecemos!
Es cierto que el avión presidencial mexicano es uno de los más modernos en la actualidad (boeing 787-8), sin embargo, no se puede comparar con el avión que utiliza el presidente de Estados Unidos, que para empezar no es uno, sino dos, exactamente iguales.
Los aviones presidenciales estadounidenses son modelos Boeing 747-200B, o su denominación militar VC-25 A, que cuentan, cada uno de ellos, con algunas características que el avión presidencial mexicano no tiene ni remotamente.
Por ejemplo, cada aeronave cuenta con sistema de protección contra pulsos electromagnéticos, un tipo de explosión de energía que se produce como efecto secundario de las armas nucleares detonadas a gran altitud y que puede dañar a la mayoría de aparatos electrónicos, y eso seguro no lo tiene el de México.
Además, tiene un equipo de comunicaciones militares y un ‘sistema de autodefensa’, lo que hace que la nave sea capaz de aplicar contramedidas electrónicas para evitar ser alcanzada por misiles, nada más lejano de la realidad mexicana.
Su autonomía es ilimitada, ya que puede recorrer grandes distancias, como de Washington a Japón, sin cargar combustible, pero además puede reabastecerse en el aire.
Tiene tres pisos, que suman un área de 400 metros cuadrados. Los niveles incluyen una oficina privada para el presidente, una sala de conferencias y hasta un gimnasio. Así como una suite médica que puede funcionar como una sala de operaciones, y un médico siempre está a bordo.
Y como ya comentamos, vienen en pares, por lo que el presidente de Estados Unidos no sufrirá nunca por falta de transporte aéreo y mucho menos aceptará el nuestro.
Además, está en estudio un plan para reemplazarlos por modelos Boeing 747-8, que tendrían un costo estimado de 3.2 mil millones de dólares, ya que a la compra de las aeronaves hay que sumarle todas las adecuaciones anteriormente mencionadas, así como las medidas de seguridad y defensa que requiere el presidente del país más poderoso del mundo.
Por lo que el dicho de López Obrador de que ni Obama (ahora Trump) tiene un avión como el mexicano, es totalmente cierto –el de Trump es mucho más caro y los del gobierno de Estados Unidos tienen una tecnología que ni imaginamos.
También le preguntaríamos al candidato presidencial si, en caso de ganar, va a tomar cualquier avioneta para llegar a un compromiso internacional, como lo hizo cuando viajó de Mexicali a Nogales.
Además, otra cosa que sería importante recordar es que la decisión de comprar el avión presidencial mexicano se tomó en el sexenio de Felipe Calderón, por lo que sería bueno dejar las exageraciones.

Comenta con Facebook