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El cierre de Jorge Salum

Jorge Salum del Palacio cerró con éxito su campaña electoral, aprovechando la coyuntura para combatir a su principal enemigo con sus propias armas: pasarse como víctima.

En efecto, así como Enríquez se quiso convertir en mártir de la democracia con la eventual inhabilitación que pretendía imponerle el Congreso; Salum y su equipo le sacaron provecho a la negativa del alcalde interino para prestarle la Plaza IV Centenario a fin de celebrar su último acto masivo de proselitismo.

Además de los impactos mediáticos en contra del presidente municipal en funciones, Salum convocó como cierre de campaña a una marcha en donde además de mostrar su músculo de movilización, exhibió el apoyo de su dirigencia nacional, el cual fue de manera permanente.

Segovia y todos aquellos quienes están detrás de él, no midieron los efectos de las negativas a Salum, ya que al convocar a la marcha y finalizarla en la Unidad Administrativa, viene a comunicar una especie de reto al Gobierno Ciudadano, que pronto habrá de desalojarlo de dicho inmueble. Si se le hubiere facilitado la Plaza IV Centenario, toda esa movilización no se habría generado y todo hubiera quedado en potenciar al día siguiente las fotos de la concentración en la plancha; pero el hubiera no existe.

Además de esta coyuntura, Salum llega al final de la contienda como el candidato con menos elementos negativos en su contra, por eso es que se logró posicionar como el puntero en los diferentes estudios de medición de las preferencias electorales.

Sin contar el voto duro que suyo tiene el PAN en la capital, cuya campaña fue de identidad panista para fortalecer este capital político y desmarcar a la actual administración municipal de José Ramón Enríquez.

Jorge supo tejer alianzas interesantes, como fue con los liderazgos empresariales que están organizados en las diferentes cámaras y la presencia de Londres Botello en su planilla, le permitió tener ascendencia sobre las líderes de las colonias populares que tiempo atrás trabajaron con el PRI.

A todo esto hay que añadirle que Salum del Palacio ha demostrado ser buen candidato, su estilo amable, ameno y caballeroso, le permite permear en el humor social y esto invita a contrastarlo con sus dos principales competidores, en donde uno es el otro opuesto, totalmente radical y beligerante; mientras que el otro es completamente parsimonioso.

Salum exhibió músculo, mandando el mensaje de que tiene el apoyo total del gobernador en su calidad de jefe político y de los panistas tradicionales; ahora le toca trabajar que ese respaldo se refleje en las urnas y no quede en una mera simulación.

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