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El deporte como salida a la crisis sistémica de violencia y corrupción

Este lunes 12, los medios locales dieron a conocer la actualización de la tendencia suicida de la sociedad duranguense: llegamos al suicidio 95 del año.

También, el mismo lunes, El Universal publicó como nota principal una verdad dramática, demoledora pero muy necesaria en estos tiempos de definiciones nacionales.

“Muchos jóvenes mexicanos tienen ante sí un panorama desalentador: escasas posibilidades de contar con estudios universitarios, de tener acceso a un empleo bien pagado, de capacitarse para emprender algún proyecto, incluso de practicar algún deporte en instalaciones adecuadas.

“Al gris escenario se añade un dato más estremecedor para este sector de la población: en algunas entidades la probabilidad de ser asesinado es hasta cuatro veces mayor que el promedio nacional. En 2017, por ejemplo, la tasa nacional de homicidios fue de 21 por cada 100 mil jóvenes, pero en Colima, el índice se disparó a 88 asesinatos por cada 100 mil. El grupo de 20 a 24 años de edad es uno de los más golpeados en todo el país; del total de asesinatos cometidos el año pasado, 40% se concentró en este rango.

“¿Será de utilidad entregar un apoyo mensual y una capacitación laboral durante un año para que la situación comience a cambiar para miles de jóvenes en el país?

“No todo se resuelve con un empleo. Datos del Inegi del primer trimestre de 2019 indican que ocho de cada 10 jóvenes ganan un máximo de tres salarios mínimos o menos, 9 mil 241 pesos mensuales, además, un gran porcentaje se emplea en puestos sin prestaciones laborales.

“Expertos cuestionan este tipo de apoyo, pues afirman que es poco probable que la totalidad de los beneficiarios tengan el potencial de convertirse en victimarios. Consideran necesario focalizar más la ayuda y señalan que los sitios de riesgo están bien definidos. En 2018 Colima, Quintana Roo y Guanajuato tuvieron las mayores cifras de jóvenes asesinados.

“Cada muchacho asesinado –5 mil en promedio cada año—es evidencia de que el país está fallando en generar alternativas tanto laborales como educativas. Antes de que los jóvenes desviaran su camino no se escondieron, aunque nadie se interesó en tender una mano. Se puede hacer mucho para corregir la incidencia homicida, pero hasta ahora no se ha visto la conjunción de esfuerzos para ello. La responsabilidad es compartida: desde la autoridad municipal y estatal, hasta la federal”.

También el mismo lunes, los medios impresos de circulación nacional destacaron la histórica actuación de la delegación de jóvenes mexicanos en los “Juegos Panamericanos de Perú 2019”. 

¡México hace historia!, titularon muchos diarios en sus portadas del pasado lunes. La delegación obtiene 136 medallas y se coloca tercero en el medallero, sólo debajo de Estados Unidos y Brasil. Esa misma posición, de tercer lugar panamericano, lo obtuvo nuestro país en los juegos de 1955, cuando registró 58 medallas.

En medio de una crisis de valores que se traduce en altos índices de corrupción, los jóvenes mexicanos demuestran que con un poquito de atención que les dan sus gobiernos, ellos pueden entregar resultados que pueden, no sólo recuperar la deteriorada imagen del país, sino también poder levantar la moral de una nación hoy, extraviada, sin rumbo y deseosa de creer en ciudadanos de bien.

El deporte puede convertirse en una herramienta invaluable para reencausar a una juventud que exige a gritos atención y no dádivas gubernamentales. Ojalá y que este enorme estímulo les diga algo a nuestras autoridades estatales y a los 39 alcaldes que tomarán protesta el próximo 31 de agosto.

Ojalá.

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