¿El derecho ajeno?


Vianey Esquinca

El 21 de marzo se celebra el natalicio de Benito Juárez, suficiente razón para que se haya declarado un día de asueto en el país que, además, en esta ocasión, se trasladó al lunes 20 de marzo. Aunque a los políticos mexicanos les encanta hablar de la historia de Juárez e incluir frases célebres del considerado héroe nacional en sus discursos, la verdad es que hay muy poco de su legado que se lleve a la práctica.
Tan sólo las frases del Presidente de origen indígena no tienen nada que ver con la realidad actual. Su más famosa expresión: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” y que hoy podría traducirse como “Entre los individuos, como entre los partidos, el respeto al derecho ajeno es la paz”, está muy alejada del espíritu juarista. Por ejemplo, es la forma en que Pablo Escudero, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores e integrante del PVEM, intervino ante el funcionamiento interno del PRD en la elección de su coordinador parlamentario en la Cámara baja.
Miguel Ángel Mancera también quisiera que se aplicara lo que a su juicio es el respeto a la autonomía de la Ciudad de México. De acuerdo con el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, no es que hayan escrito mal la Constitución de la ciudad, tampoco que hayan invadido esferas de otros poderes. Él considera que fue una falta de respeto al derecho ajeno por parte de todos aquellos que pusieron controversias constitucionales contra la Carta Magna local.
La frase: “En la política la línea recta es la más corta” dejaría de ser actual porque, al contrario, todo lo que se politiza se vuelve insoportablemente largo y tendencioso. En épocas de elecciones por ejemplo, hay un aumento de demandas de todo tipo por parte de los candidatos. Se acusan de asociación con el crimen organizado, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito. Se politiza el sistema judicial. Sin embargo, una vez que pasan las elecciones, todo vuelve a la normalidad y nadie se vuelve a acordar de las denuncias. La política nunca es la línea más larga como en nuestros días.
Sin embargo, la frase que menos aplican los gobernantes mexicanos es la célebre: “Los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”, aquí parece que funciona todo al contrario. Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés y César Duarte son algunos de los exgobernadores o perseguidos o investigados o encarcelados que se pasaron esta frase por el arco de triunfo.
Ni siquiera se pide que vivan en la medianía, con que vivieran de lo que su sueldo les da sería suficiente.
El problema es que los políticos mexicanos lo que sí aplican es otra frase que también se atribuye a Juárez: “A mis amigos: justicia y gracia; a mis enemigos: justicia a secas”.