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El invento que cambió el mundo

Sin Protocolo

Hoy es Día Mundial del Internet, el invento comunicacional que marca un hito en la historia de la humanidad. El Internet se convierte en un instrumento de luces y sombras, lo usan desde quienes trafican con seres humanos en las formas más inhumanas y deleznables, los delincuentes de todo tipo, hasta quienes han podido contribuir al desarrollo social, científico, cultural, artístico, profesional, educativo, etc.
El Internet ha servido para causas sociales, provocar revoluciones, alertar, prevenir, anunciar, denunciar, alabar o maldecir. Promover escándalos, cuidar imágenes o destrozarlas y crear nueva cultura de la información inmediata.
El Internet es la llave de entrada a un nuevo mundo en el que se aniquilan de manera despiadada y sin contemplaciones paradigmas y modelos tradicionales. También se crean antivalores que se cotidianizan. Esta gran red puede generar esperanzas pero también construir maldiciones.
Me decía mi amigo Eduardo Ortega Solano, una de las personas muy enteradas sobre el Internet, cómo el Internet altera el lenguaje, palabras como “navegar”, que solo se usaba para los marinos y viajes marítimos, hoy adquiere una connotación más usual. Hoy, todos los que usamos el Internet somos navegantes, dejó de ser un término orientado a un sector muy específico para aplicarse con mayor amplitud social.
Antes decir escribiste en mi muro sonaba como que me grafiteaste la pared de mi casa o negocio, hoy, es integrarse a un grupo al que le interesa conocer lo que comunico, o bien me integro a quien me interesa lo que comunica.
Me sigue o lo sigo, ¿que significaba esto?, que alguien me podría estar molestando, que me podría estar espiando, investigando, etc. O bien, que me interesaba saber a dónde iba una persona, con quién se veía, qué hacía y con quién, etc.
Hoy, seguir o que me sigan deja de ser un término de sospecha y recelo, se convierte en un término incluso que da imagen, me siguen mil, dos mil, veinte mil, o doscientos mil. Los sigo, me doy cuenta de lo que comunica otro sin que tenga que ocultarme, incluso, con plena aceptación del seguido que no es lo mismo que perseguido.
Twitter, Facebook, Likes, WhatsApp y una gran variedad de palabras hasta hace unos años inusuales y muy poco conocidas entran a la cotidianeidad, no manejarlas es quedarse atrás. El manejo aunque sea básico del Internet ahora se convierte en requisito para estudiar y laborar a cierto nivel. Para establecer comunicaciones en todos los ámbitos del quehacer social.
El Internet termina incluso con géneros literarios como el epistolario, esa forma deliciosa llena de romanticismo que hizo reír o llorar durante largos años. Epistolarios famosos como las cartas de Napoleón a Josefina, sin duda son un canto a la fineza del amor. El epistolario sirvió también para la intriga, el espionaje y tantas cosas. Una forma de comunicación que aniquiló el Internet de manera implacable. O quizá solo lo haya modificado a una versión electrónica más inmediata, más fluida, más generalizada, pero desde mi punto de vista con menos encanto.
Si bien el texto fue lo primero que se envió por Internet, la evolución es meteórica: audios, videos, animaciones, diseños, caricaturas, dibujos, “memes”, nos alimentan diariamente.
El Internet nos lleva a donde uno quiera, podemos adquirir a través de las herramientas de Internet como el YouTube el conocimiento que nunca nos imaginamos tener como en tan solo unos minutos saber cuáles son las religiones que ha tenido la humanidad, cuáles son las civilizaciones más antiguas, qué creían, cómo pensaban, cómo se gobernaban, de qué se alimentaban, cómo se gobernaban. También podemos saber cuáles son los enigmas humanos que la ciencia nos ha develado.
Si bien leer un libro en físico sigue siendo cautivante, en un aparato que no llega a medir ni veinte centímetros cuadrados con un peso menor a los trescientos gramos se llevan con toda tranquilidad diez mil libros, diez mil canciones, diez mil fotografías y hay espacio para otra cantidad igual y las cosas tan inusitadas dejan de asombrarnos porque forman parte de este nuevo mundo al que hemos arribado de manera abrupta y en forma de vértigo.
La imprenta, la pólvora, los antibióticos, la revolución industrial, la economía, la producción en serie, el arado de hierro, el descubrimiento de América; durante muchos años fueron los hechos que conmovieron el mundo y los transformaron, hoy, se quedan como antigüedades en el baúl de las nostalgias.
Un adolescente sabe el manejo de las nuevas tecnologías de manera sorprendente, sin duda son los maestros de los adultos. Enséñame a hacer esto, o tengo este problema cómo le hago, dice uno a sus hijos, tiene uno que solicitárselos tres días a duro y duro, cuando quieren se sientan en la “compu” y a toda velocidad mueven tres cosas y resuelven el problema, les pregunta uno cómo le hiciste, generalmente la respuesta es pues ponte abusado, si me estabas viendo, si replica uno, pero fue muy rápido lo que hiciste, dime cómo, después contestan ahorita estoy ocupado y se van al face.
Quisiera escribir un poco más sobre este apasionante tema pero no puedo, voy a checar mi WhatsApp.

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