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El jinete sin cabeza

Eduardo Serrano

El triunfo de Morena el pasado domingo primero de julio, fue la consecuencia de muchos factores. El efecto AMLO capitalizó el hartazgo social; la figura presidencial se degradó enormemente; la marca PRI desgastada en los últimos años, cayó en fase crítica a nivel nacional; pero también el desprestigio de algunos de los militantes de priistas, le dio en toda su ma… Dresser, Beteta, Cárdenas, Gómez Leyva y otros conocidos periodistas le atribuyen ese desprestigio a la corrupción que ha marcado el actual sexenio de Enrique Peña Nieto con casos como Odebrecht, la Casa Blanca, Ayotzinapa, la Estafa Maestra, los ex gobernadores, en fin, para todos los derrotados ha sido un trago amargo. Hablando así al chi…le voy a decir una cosa, el desprestigio de los políticos alcanzó a todos, pero el más afectado fue el Revolucionario Institucional.

Seguramente habrá una renovación en la dirigencia, ya que las cuentas que entregó Luis Enrique Benítez como dirigente estatal del tricolor, no solo son desastrosas, sino que ponen en evidencia que la conducción del también diputado local durante este periodo partidista ha sido la peor en la historia del PRI, y eso lo dicen los propios priistas, a quienes no logró convencer en este periodo, y a los que no pudo unir e incluir. Dicen que no se debe hacer leña del árbol caído, sin embargo la derrota sufrida por el Revolucionario da para algo más que eso, pues al alejarse de las causas sociales los llevó a un distanciamiento enorme, el cual no se pudo acortar a pesar del esfuerzo de algunos militantes. Ahora sin presupuesto para ser competitivo el año que entra, será una buena chin… ganar alguna alcaldía para el PRI en 2019, máxime cuando el banderazo de salida se dio el domingo pasado y van en franca desventaja.

Existen en el PRI políticos de gran prestigio; personajes que han sabido llevar una carrera acorde a los demandas ciudadanas, solo que el tsunami los alcanzó a todos, a los buenos y a los malos, desplazándolos en el estado al lugar que le corresponde a una tercera fuerza que deberá hacer lo necesario para negociar desde los pocos espacios de poder que le quedan, o para recuperar a sus estructuras, mismas que por décadas fueron aceitadas generosamente para que operaran de manera efectiva, ya que con todo y muchos estaban rechine y rechine, cumplían con el objetivo. En la actualidad, la base social del PRI trabaja en función objetivos poco predecibles, pues aunque les den sus “ayuditas” ya un poco más modestas, nada garantiza su lealtad. Ese es el gran problema del priismo, se le acabaron las lealtades, por tanto deberá partir de la conformación de una dirigencia estatal que logre reconstruir ladrillo por ladrillo al partido siniestrado.

La bronca es que muchos no entienden razones; ya lo dijimos en alguna ocasión, ven la tempestad y no se hincan. La soberbia es mala consejera, los ciega a tal grado que no asumen su parte. Benítez quiso tenerlo todo y se quedó sin nada, incluyendo el Congreso del Estado, único espacio de poder sólido que los mantuvo de pie luego del 2016. Perfiles como Leticia Herrera Ale, Ricardo Pacheco y Óscar García Barrón, tendrán la difícil tarea de levantar al PRI de la segunda caída, para evitar que en 2019, con el riesgo de perder una buena parte de las alcaldías que todavía están pintadas de tricolor, se vayan hasta el fondo y desaparezcan de manera fugaz, aunque usted no lo crea, esta situación es posible, dada la inminente desbandada que sufrirá el Revolucionario Institucional. Hablando al chi…le voy a decir de una vez por todas, que si el PRI, no resiste los embates el año que entra, la cosa se va a poner bien ca…broma no es, es en serio.

Aquí la duda es saber quién se va a aventar el tiro de tomar las riendas del tricolor después de la chin… ganas se le ven a dos o tres que andan por ahí, pero lo primero es que Benítez reconozca sus acciones y omisiones; claramente lo dijo en campaña: ¡Va a haber sorpresas!, hay que reconocerle que en eso no se equivocó, no supo ni por dónde le aplicaron la sorpresota que lo dejó atónito a él y todo México, con el triunfo apabullante de los candidatos de la coalición Juntos Haremos Historia. Será interesante saber cuánto tiempo soporta Benítez la presión de mantenerse en el puesto de presidente Estatal del PRI sin la capacidad para dirigir, porque el partido anda como jinete sin cabeza, pretendiendo levantarse para salir corriendo quien sabe para dónde, y quién sabe para que… si no entendió con esos fregadazos electorales, ¿¡Quién sabe con que entenderá!?

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