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El maleficio


Siendo gobernador el Licenciado Ángel Sergio Guerrero Mier hace la gestión para la construcción de la nueva carretera Durango- Mazatlán, se abrieron las esperanzas de una nueva etapa económica para nuestro estado, el tiempo se reduciría para llegar al puerto en menos de la mitad, lo cual generó el optimismo de los duranguenses.
Con Ismael Hernández Deras se dio un avance fundamental, y si el dato es correcto, se creó el fideicomiso para garantizar la obra hasta su terminación, la obra continuó, se expusieron en los sectores productivos cada una de las etapas en las que se resaltaba el Puente Baluarte como una de las obras de ingeniería más audaces a nivel continental.
Con Jorge Herrera Caldera no solo se continuó, sino que la llamada supercarretera llegó a su conclusión, su promoción fue intensa, se hicieron videos, revistas, exposiciones, conferencias, la obra y sus características llegaron a todos los rincones del mundo, los gobernadores llevaban en su cartera de ofertas al visitar otros países las áreas de oportunidad que se abrían, lo mismo que los promotores de turismo y desarrollo económico.
La obra fue posicionándose no solo en la obra misma, sino en el detonante económico, turístico y hasta cultural. Durango se insertaría en la perspectiva industrial y comercial que generaría gran futuro. La supercarretera, llave del sueño dorado de los duranguenses. Para ello se construiría un puerto seco y nueva estación de ferrocarril para trasladar las mercancías que desde la puente del Pacífico llegarían al Golfo de México y a sureste de Estados Unidos y más adentro del vecino país.
La obra fue inaugurada por el Presidente de la República, al acto protocolario asistieron personalidades de la talla del entonces Arzobispo Primado de México Cardenal Norberto Rivera Carrera (“el chato”, como afectuosamente le dicen sus amigos).
Recién abierta la gran carretera, hubo euforia colectiva, cientos de vehículos salían diariamente al puerto, se llegaron a dar casos de gente que muy temprano se iba solo a almorzar y a buena hora ya estaban de regreso.
Hoteleros, restauranteros, propietarios de antros, establecimientos comerciales, artesanos, se preparaban para el gran despegue, poco a poco “el gozo se fue al pozo”. Mientras no se cobró la carretera casi se congestiona, la estampida fue disminuyendo, carretera cara solo para turismo con recursos económicos y una que otra familia que hace verdadero esfuerzo para cubrir las cuotas elevadas.
Pero la carretera ocultaba algo que no exageramos en calificarlo de atentado a los duranguenses, obra de mala calidad, las deficiencias primero pequeñas llegaron a calificarse como estructurales, no resistían las torrenciales lluvias de la sierra, no hubo contenciones sólidas para que los derrumbes no dañara la carretera, la nieve afectó y afecta, y se construyó sobre un engaño, lo que se prometió pagar a los ejidatarios afectados, hasta hoy no se ha cumplido, eso hace que a las deficiencias de construcción se agregue la protesta de los ejidatarios que llevan a cerrar la carretera periódicamente como medida de presión para que se les pague.
Es evidente que en la obra se escondía la corrupción, la ineficiencia, el engaño, la burla a los duranguenses. Al mismo Gobernador del Estado Aispuro Torres se ha engañado, se le dijo que el último trimestre del pasado año quedaría totalmente arreglada, no fue así, se sospecha que solo se hacen arreglos cosméticos.
Ahora hasta incendios por derrame de combustible tienen parcialmente suspendida la carretera, tardarán meses para que todos los carriles queden reparados, nosotros creemos que esta supercarretera tiene un maleficio, la verdad hasta pasar por el Baluartito da preocupación. O no.