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El polvorín de la Secretaría de Salud

Quien no ha tenido un ejercicio terso de la función púbica en lo que va del sexenio, es el Doctor César Franco Mariscal, primero porque heredó una Secretaría de Salud con profundos desórdenes financieros y administrativos, los cuales se ven reflejados en la falta de cobertura de atención médica en clínicas y hospitales, el desabasto de medicamentos así como carecer de manos libres para reestructurar la dependencia.
En las últimas dos semanas, el secretario de Salud en la entidad ha tenido que lidiar con los señalamientos del Reforma en torno a los elefantes blancos en que se convirtieron el Hospital 450 así como del Hospital General de Gómez Palacio, sin omitir los golpes en redes sociales por falta de personal y medicinas en lo que se había proyectado como un nosocomio de altas especialidades en la capital del estado.
A esto, hay que añadirle sus conflictos con el Sindicato de la Secretaría de Salud, en donde Miriam Vargas, líder del gremio, rompió relaciones con él porque la Dirección Nacional de Recursos Humanos no le autorizó comisiones sindicales a personal de su confianza que ha ido ingresando al Sindicato, en donde sobresale una hermana del secretario de Gobierno.
Este rompimiento, se debe en gran medida a que el funcionario gubernamental carece de operadores políticos que le ayuden en manejar adecuadamente las relaciones con el sindicato de la dependencia que encabeza, toda vez que Miriam Vargas, además de llegar por sustitución del finado Martín Rocha, ha tenido acciones autoritarias que violentan los estatutos gremiales como son la incorporación de gente de su confianza y hacer mutis en torno a las demandas del pago de quinquenios, lo que ha traído como consecuencia que los trabajadores se sientan inconformes ante el actuar de su secretaria general; por lo que de un momento a otro pudiera darse un estallido de protesta en contra de su proceder.
Como podemos apreciar, la Secretaría de Salud se ha convertido en un polvorín y pareciera que Franco Mariscal está fumando un habano encima de él, por ello es que ha trascendido que en al menos cuatro ocasiones ha puesto su renuncia en el escritorio del despacho principal de Bicentenario, pero no se la han aceptado porque el gobernador sabe que no tiene gente de entera confianza para hacer frente a esta dependencia tan conflictiva.
Quizá la aprehensión de la hermana de la exsecretaria de Finanzas y Administración, que es más buscada que en su tiempo Osama Bin Laden, venga a oxigenar el ambiente en la Secretaría de Salud, porque las cosas están color de hormiga.

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