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El rey se acerca a su templo

Nacido al amparo de la miseria mostró desde muy pequeño su talento, el cual lo llevó a ser considerado el mejor futbolista de la historia. Debutó en el futbol profesional a los quince años, pero desde antes había cobrado notoriedad jugando de manera amateur. 

Con la selección grande de su país fue convocado a los 18 años, precisamente en el año en que Argentina sería anfitriona del mundial de futbol, pero días antes el técnico del seleccionado, César Luis Menotti, le notificó que debido a su juventud no quedaría en la lista final.

El mismo Menotti lo convocó, un año después, para la selección sub 20 con la que salió campeón del mundial de la especialidad en Tokyo, Japón. De Argentinos Jrs. Equipo con el que debutó, pasó a Boca Juniors y de ahí pegó el brinco a Europa, al Barcelona. Ahí alcanzó la consagración mundial y también ahí conoció la droga, la cocaína, a la que se hizo adicto. 

Años después pasó a un pequeño club del sur de Italia, el Nápoles, en donde se consagró como figura mundial. Era el capo del equipo, hacía las veces de manager (hacía contratar a jugadores de su elección) y era un técnico dentro del terreno de juego. El presidente del equipo le dio las llaves del club y él le entrego un par de campeonatos de la Serie A, una Copa Italia, una Supercopa italiana y una copa de la UEFA.

Con su selección luego de una discreta actuación en el mundial de España 1982, alcanzó la gloria en México 1986, consagrándose campeón del mundo y en Italia 1990, fue subcampeón, en ambos certámenes bajo la dirección de Carlos Salvador Bilardo. En el mundial de Estados Unidos 1994, bajo circunstancias que siguen dando de qué hablar, dio positivo en un examen antidoping de haber consumido efedrina y fue separado de su selección, sin poder continuar su participación.

Se retiró como futbolista en 1997, a los 37 años. Graduado de la escuela de la vida, su fama y popularidad le llevaron a encontrar en la droga y el alcohol un refugio del que le resultó muy complicado salir ileso. Emprendió, de manera intermitente, la carrera de Director Técnico. Tuvo un paso fugaz por el modesto Mandiyú de Corrientes y por un equipo de los llamados grandes de Argentina, Racing. Nada digno de mención. Pudo dirigir al seleccionado argentino en medio de un proceso marcado por los altibajos. Clasificó en cuarto lugar al mundial de Sudáfrica en 2010, del que fue eliminado en cuartos de final por Alemania.

Tras una convulsionada vida personal marcada por el escándalo y la estridencia y luego de aventuras en la dirección técnica en los lejanos Emiratos árabes,  fue contratado como entrenador de los Dorados de Culiacán en la Liga de Ascenso en nuestro país.

La prensa deportiva mexicana se erigió en una inopinada corte moral que desacreditó la llegada del astro, poniendo en tela de juicio su capacidad. “Viene de vacaciones”, “viene a robar”. Su comportamiento fue como de prensa amarillista de la fuente de espectáculos: “va a organizar megapachangas con drogas”, “justo viene a la mera mata”.

Ciertamente, el tipo que llegó a hacerse cargo de los Dorados es un hombre al que los excesos le han pasado factura en lo físico y lo mental, pero es también un ser humano más reflexivo y con toda la experiencia del mundo sobre el futbol.

Levantó al cuadro culichi, en su primer temporada y lo llevó no solo a clasificar a la liguilla, sino a jugar la final, la cual perdió frente a San Luis. Ahora, esos mismos críticos decían que eran sus auxiliares, el mexicano Mario García, y el argentino Luis Islas, los que en realidad dirigían al equipo.

Esta temporada, sin García, ni Islas, ni con su figura de la temporada anterior y con la ausencia de él en la pretemporada y los primeros cuatro encuentros porque fue intervenido quirúrgicamente, los ha vuelto a llevar a disputar otra final más.

Ha logrado convencer a sus jugadores, a la directiva y a los aficionados que lo han adoptado como un ídolo. También, ha logrado tapar bocas y ha provocado que la Liga de Ascenso en México esté en el radar de varios fanáticos alrededor del mundo que siguen a Dorados, por ver en el banquillo a su actual técnico y que confían en ver como se redime y esperan ser testigos de que se dé un milagro en Culiacán: verlo levantar una copa.

El personaje en referencia responde al nombre de Diego Armando Maradona, para lo que gusten mandar.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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