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El tiempo de los de abajo

El nuevo esquema económico es normal que traiga resistencias, dudas, incertidumbres y haya indignación, pasando por el alarmismo, el catastrofismo y otros ismos por el estilo.

Por ello, nos asombran  reacciones de personajes que deberían ser  respetables, y se niegan a entrar al nuevo modelo económico propuesto por Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo. Modelo diseñado por especialistas y académicos de alta capacidad, avalado por instituciones sociales y empresariales, su presentación tuvo reconocimiento de organismos financieros internacionales.

Claro que con un hipotético triunfo del candidato a la Presidencia de la República del PRI o del PAN, esta propuesta nunca se hubiera hecho, a los señores candidatos les dio escalofrío, les produjo calentura y quizá hasta insomnio pensar en que se podrían implementar estas medidas, su reacción nerviosa e indignada la expresaron con un señalamiento de populismo atrasado que llevaría al fracaso a nuestro país, como si estuviéramos en la bonanza.

Por eso se dan estas paradojas entre quienes perciben los salarios más altos del mundo y el  común de los mexicanos con salarios considerados de los más bajos del planeta. El salario de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se señala desde hace tiempo como algo absurdo, no pasaba nada, y nada iba a pasar con Meade o con Anaya, salvo que se los incrementaran. En el proyecto económico del López Obrador nadie podrá ganar más que él, es decir, los más altos salarios no pasarán de cien mil pesos sin excepciones.

Los ministros se rehúsan a que se les rebaje el salario de 483 mil pesos mensuales, otros aseguran que es de más de 600 mil, argumentan violaciones a la Constitución y que se pone en riesgo la autonomía e independencia de la Corte, o sea, a más salario más eficiencia y justicia, a menos salario más vileza, verdadera barbaridad.

Vicente Fox se resiste a que le quiten su pensión, nada habla de las tropelías de sus hijastros, pues que le den  un pequeño porcentaje de lo que perciben a la sombra de la impunidad, le pueden engrosar sus bolsillos.

Existen salarios reales y  nominales, esto es, lo que realmente perciben, y lo que aparece en nómina. En verdad los mexicanos sabemos cuánto ganamos nosotros, nunca hemos sabido realmente cuánto ganan los empoderados del sistema.

No sabremos quizá los salarios reales de funcionarios de élite y los mal llamados representantes populares que pelean comisiones, compensaciones, estímulos, apoyos extras y no sabemos cuántos rubros más. Sobre todo los que pertenecen a determinadas comisiones, o los coordinadores de bancadas.

No por casualidad México aparece en las listas de los más corruptos del mundo, y no por casualidad ningún político es corrupto, así fue el engaño durante décadas, del tamaño de la pobreza fue la corrupción, del tamaño de la miseria humana fue la opulencia de los del poder, del tamaño de la tragedia social fue la impunidad.

Se resisten diputados, senadores, altos funcionarios a que se les reduzca el salario, no se deben de preocupar,  la mayoría van a salir, a ver dónde les  pagan  lo que les pagaba el gobierno con nuestros impuestos. Los ciudadanos tenemos grandes esperanzas que inicie otro sentido ético del servicio público, otra ética personal y nueva moral social.

Fueron décadas que el tiempo fue para los de arriba, es justo que ahora sea el tiempo de los de abajo, todos saldremos ganando. O no.

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