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El Ungido

Se realizó el último protocolo en la selección interna para elegir candidato a gobernador del Partido Revolucionario Institucional. La convención estatal de delegados se llevó a cabo este domingo en la Velaria de las instalaciones de la feria: Recinto repleto, butacas llenas, pasillos saturados, mantas, banderines, tambores, porras hasta desgañitarse, presentes los sectores, nada de colegios de profesionistas, ni de organizaciones empresariales, cuando menos manifestados en pancartas, son entidades plurales y quizá hasta democráticas, aunque en lo personal, dos que tres empresarios, priistas de siempre, muy formales haciendo acto de presencia.
La clase política oficial en pleno, los funcionarios puntuales y atentos al rito, políticos en receso muy alzando el cuello para hacerse notar, se veían muy contentos y relajados, como están muy a gusto quizá sigan en la banca.
Otros funcionarios activos quizá “sientan pasos en la azotea”, no faltó el chapulín de chapulines, el que salió del PRI para irse al PT, luego salió del PT al PAN, y ahora regresa al PRI queriendo ser hijo pródigo, quizá no llegue ni a entenado.
Con la representación del Gobernador del Estado Jorge Herrera Caldera su señora esposa Teresita Herrera Álvarez del Castillo, dos lugares atrás, en la fila central los exgobernadores: Héctor Mayagoitia, José Ramírez Gamero, Maximiliano Silero acompañado de su esposa la señora Elvira Díaz, Ángel Sergio Guerrero Mier, a su lado Ismael Hernández Deras que asistió con su familia: su esposa Gabriela López de Hernández, su hija diputada federal suplente Gabriela Hernández López, su papá Don Alfredo Hernández, su mamá la señora Beatriz Deras de Hernández. Una familia priista apoyando a su candidato.
Y distribuidos en el recinto oficial de la convención, delegados, invitados y colados. Con larga barba blanca vimos a René Carreón, sentados muy juntitos y aplaudidores al coordinador de diputados federales Otniel García y al secretario de Educación en el estado Vela Valenzuela, ambos quisieron pero no pudieron, les ganó el tirón Manuel Herrera, quien lucía tremenda sonrisa adornada con primorosa camisita rosa, dirían los cronistas de sociales. El “Gato” Adame, muy contento, sonriente, relajado me dicen, después de que el PT mantuvo su registro en la votación de Aguascalientes, a alguien le dijo, “misión cumplida, señor”, eso se dice en los mentideros.
Llegó el aún precandidato Esteban Villegas, saludando, sonriendo, levantando el puño, la selfie con Yolanda de la Torre, se sentó con los exgobernadores, a un lado de Ismael Hernández Deras desde donde escucha que los delegados aprueban su candidatura, eran las 12:50 hrs. Fue llamado para que recibiera de la Comisión de Elecciones Internas su constancia que lo acredita candidato a gobernador del Partido Revolucionario Institucional.
Luego Esteban Villegas, ya como candidato, se dirigió al estrado, único orador en un acto absolutamente protocolario, apegado al ritual. Saludos de rigor, menciones obligadas, reconocimientos necesarios, conceptos claros, categóricos, contundentes:
“Durante esta gira de precampaña tuve la fortuna de visitar todo el estado, de entablar un diálogo profundo con nuestra gente, escuchar sus necesidades y refrendar compromisos, puedo decirles que todos estamos en sintonía, llevamos muy dentro el amor por lo que es nuestro, estamos orgullosos de lo que hemos construido, de haber preparado nuestra tierra para dar el paso definitivo, el de las grandes inversiones, el de la conectividad, el de la industria, el de la gente. Vienen buenos tiempos para los municipios, visité cada uno, los recorrí, platiqué con la gente, los escuché y los entendí, porque yo mismo nací en uno de ellos, porque conozco cada región. Ahí, en las reuniones, de viva voz, sin hablar mucho, empeñé mi palabra, con el fuerte compromiso de regresar, cumplir y rescatarla”.
El candidato habló fuerte, no hace pausas para esperar el aplauso, gesticula para dar énfasis, sabe dominar públicos, se siente en su elemento frente a la gente, y continúa diciendo: “Que se escuche lejos, que llegue a los oídos más cerrados; la lealtad es fundamental para servir, para ser ejemplo de vida y para tener un legado intachable. Por eso, tengan certeza que este proyecto no habrá de olvidarlos, que todo lo que se dijo se cumplirá, que este logro de unidad se mantendrá hasta las últimas consecuencias y que esta candidatura no es solo mía, les pertenece, como les pertenecen sus propuestas, su visión por Durango y el trabajo duro que esta conlleva. Tomo esta responsabilidad, la más grande de mi vida con mucho orgullo, valorando profundamente su confianza, su respaldo”.
La unidad se convierte en aplausos, en vivas, el priismo de fiesta, ya fue ungido el candidato, y nosotros, esperando una campaña que llame, que convoque, que interprete, que atienda, que se comprometa, que convierta sueños en realidades. Ahora falta quizá lo más difícil para el candidato priista Esteban Villegas, que los ciudadanos voten por él. O no.

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