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En busca de los indecisos…

Hay una coincidencia en la mayoría de los que calificamos que el 2° Debate no resultó, por mucho, como se esperaba, al parecer el formato para el tercero será como el primero.
Hoy estamos a 32 días de la jornada electoral. El próximo debate se realizará el 12 de junio y el mundial de futbol iniciará dos días después. La contienda por la presidencia de la República ya entró en la recta final.
Las encuestas señalarán, de conformidad a sus patrocinadores, al vencedor del debate. De hecho, el desempeño de Meade y Anaya fue bueno. Sin embargo, no está claro si les bastará para registrar un incremento en sus intenciones de voto.
Meade estuvo mucho mejor que en el primer debate. Se vio más seguro y articulado. Ya veremos si a cuatro semanas del primero de julio, puedan remontar, se antoja muy difícil, que puedan remontar y disputarle la victoria a López Obrador.
Después del primer debate, la gran incógnita era AMLO. Ahora cambió la estrategia y decidió contraatacar. No le fue nada bien. Carece de propuestas y se traba. Pero no es para nada evidente que ese fracaso le vaya a pegar en las intenciones de voto. Quienes han decidido votar por él están en modo avión. Nada los mueve ni conmueve.
Otro factor relevante es la salida de Margarita Zavala. Su equipo y sus electores están más cerca de Anaya y del PAN que de cualquier otro proyecto, incluido Meade. Quien, por lo demás, al mantenerse en el tercer sitio, se vuelve cero atractivo para el voto útil.
Desde la perspectiva de la campaña, en el debate, prácticamente no hubo ni ganadores ni perdedores. Y, al parecer AMLO no verá mermada su intención de voto, logró contener los daños y la proximidad de la jornada electoral trabaja a su favor.
Sin embargo, pese a la ventaja de López Obrador, la contienda no está decidida como parecen apuntar los agregados generales de las encuestas. Primero, porque hay una divergencia muy fuerte entre los diferentes sondeos, que van de 6-9 puntos a 26. Y segundo, porque el número de indecisos es muy grande y son los que inclinarán la balanza.
Así, como decía Clinton en 1992, ¡Es la economía, estúpido! Hoy, Meade y Anaya deben exclamar, ¡Son los indecisos, estúpido! La cuestión es dónde y cómo buscarlos.
En otro entorno, debemos recordar que a Morena-AMLO le han fallado sus representantes de casilla el día de las elecciones y por otra parte, si sus simpatizantes ven que no hay forma de que le ganen a líder, muchos de ellos no saldrán a votar.
Advertimos que Anaya y su entorno, particularmente Jorge Castañeda, se equivocan al pensar que pueden desgranarlos de los electores favorables a López Obrador. La gran mayoría de ellos, incluso los más lights, están -como ya se dijo- en modo avión.
A los indecisos hay que buscarlos, valga la redundancia, entre los indecisos. Aquellos que simplemente no han decidido por quién votar. Precisamos: indecisos se divide entre quienes piensan ir a votar y quienes son más apáticos y ni siquiera han decidido si irán a sufragar.
Para movilizar a los indecisos hay que ir a la raíz. El dilema profundo de esta elección es entre una visión democrática -con todas las carencias que se quiera- y un enfoque populista que identifica al pueblo bueno y sabio con un líder omnipotente y omnipresente.
El riesgo, entonces, es que si llega AMLO, llegará a Los Pinos cansado y enfermo y sean sus incondicionales quienes lo entronicen y no estén dispuestos a admitir sus errores ni ningún resultado electoral que cuestione su presidencia. El presente de Venezuela puede ser el futuro de México. Quien no reconoce sus derrotas como candidato, ¡por qué habría de reconocerlas como presidente!
Para movilizar a los indecisos, incluidos los apáticos, hay que poner en claro lo que realmente se está jugando en esta elección. Vargas Llosa lo ha señalado con toda precisión cuando llama a los mexicanos a no suicidarse.
De manera increíble, esos llamados no tienen eco alguno en Meade o Anaya ni en su entorno más cercano. Ni los ven ni los oyen. Pero Vargas Llosa no es el único. La lista de mexicanos -incluidos intelectuales- que piensan como él es vasta.
Por último, están los priistas más lúcidos que entienden dos cosas: a) que la victoria de AMLO será el fin del cambio estructural; b) que puede cooptar a los priistas y el PRI desaparecería
Ese es el universo del voto útil que puede dar la victoria. Pero para eso hay que movilizarlo. Meade y Anaya y su entorno tienen la palabra. ¿Lo entenderán?

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