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En ciernes, Ley de Amnistía

Enrique Aranda 

En manos ya de la LXIV Legislatura federal la iniciativa de reforma constitucional orientada a cancelar las multimillonarias condonaciones de impuestos de otro tiempo e, igualmente, la que pretende obligar a órganos autónomos a validar y aplicar a sus integrantes políticas que en materia de remuneraciones defina el Ejecutivo para sí, todo parece estar listo para que en los próximos días se presente la iniciativa de Ley de Amnistía que, se estima, devolverá la libertad a miles de mexicanos hoy en prisión.

De cumplirse tal expectativa, el proyecto de legislación a cargo de  la Consejería Jurídica de Presidencia, que encabeza Julio Scherer Ibarra, estaría orientado, esencial y prioritariamente, a promover la inmediata excarcelación de miles de mexicanos de escasos recursos y/o indígenas –“monolingües en no pocos casos”– que si bien fueron condenados a prisión por la comisión de delitos menores, permanecen tras las rejas por carecer de una defensa adecuada e, incluso, de “alguien” que dé seguimiento a sus casos.

Hablamos, en palabras de quienes aseguran conocer sobre el diseño y redacción de la iniciativa, de una “propuesta humanitaria” orientada sí, a dar cumplimiento a uno más de los muchísimos compromisos adoptados por Andrés Manuel López Obrador en campaña y aún en la actualidad, pero, más aún, a escarbar en las entrañas de un sistema que, con frecuencia, tiende a castigar más a quienes, si bien incurrieron en ilícitos –“por hambre o necesidad extrema” muchos de ellos– poco o nada pueden hacer cuando enfrentan a los responsables de impartir justicia y, menos, luego de traspasar las puertas de un presidio.

Son miles que, por otra parte, abonan al irresponsable hacinamiento que convierte a las prisiones en auténticos centros de perversión y/o capacitación para el delito o, peor aún, en centros de reclutamiento de activos para el crimen organizado que hoy, huelga insistir, tiene en excarcelados a una buena parte de sus dirigentes y, sin duda, a sus más sanguinarios ejecutores.

Habrá pues que estar atentos para conocer considerandos y propuestas específicas de la citada Ley para asumir su validez en un entorno escasamente favorable, caracterizado por la consistente ruptura del orden establecido y la seguridad ciudadana y claro, el reiterado, continuo desbordamiento de la violencia criminal que, cada vez en mayor medida, llena de miedo a la ciudadanía.

Asteriscos

*De no ser tan lamentable, patética podría decirse, la afirmación del titular de Seguridad Ciudadana, Jesús Ternurita Orta Martínez, de que la policía capitalina “no fue rebasada” en la marcha de protesta de mujeres contra la violencia del viernes, que dejó una docena de heridos y graves daños a la infraestructura urbana, y que si no actuó fue “para evitar males mayores”, movería a risa o, peor, a pensar que se está burlando de la ciudadanía.

*Podría ser esta misma semana cuando el nuevo embajador de México ante el gobierno de República Dominicana, el moreno Carlos Peñafiel, realice la formal entrega de las cartas credenciales que le acreditan como tal al presidente Danilo Medina que –“es lo de hoy…”, diría alguno– está ocupado hoy en modificar la constitución para reelegirse en 2020.

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