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En el debate el Nuevo Aeropuerto Internacional de México

Si a nosotros nos preguntaran qué es lo mejor de lo que va de la política electoral, no dudaría en afirmar que más allá de las frivolidades de los partidos y candidatos lo más importante es el debate y la confrontación de ideas.
La controversia no se ha circunscrito a los actores políticos, hoy el debate de lo que sucede en el contexto de la contienda electoral se extiende a gran parte de la sociedad, son temas vivos en los que participan los ciudadanos desde sus centros sociales de reunión como cafés, clubes, gimnasios, centros deportivos, lugares recreativos, centros educativos, culturales y hasta religiosos.
Las discusiones si bien apasionadas, nos están enseñando a argumentar, para ello, sin duda han sido fundamentales las Redes Sociales, a través de ellas conocemos diferentes puntos de vista de gente más especializada en los temas.
El sistema político vertical entre otras de las características es que no permite la libre expresión de las ideas, a lo más que se llega es a la realización de foros para recoger opiniones, unas veces de gente muy afín al gobierno, también ponencias de especialistas con visiones críticas, generalmente sus propuestas terminan en el cesto de la basura.
Daremos tres ejemplos: Cuando se propuso la Reforma Educativa los maestros de la CNTE hicieron presión para que se escuchara su punto de vista. El gobierno cedió, se patrocinaron diez foros regionales en diferentes partes de la República, de las ponencias que ahí surgieron no se retomó una sola.
Luego vino la Reforma Energética, se convocó a otro foro, participaron académicos, investigadores, estudiosos en la materia, se hicieron no solo propuestas inteligentes y sustentadas, sino análisis teóricos del contexto de las diferentes energías. Sucedió lo mismo, la Reforma de Estado ya estaba “cocinada”, solo se pretendía legitimarla, no se pudo legitimar, pero sí imponer.
En Durango el Gobierno del Estado convocó a un foro para presentar ponencias para conformar el programa sexenal, el que esto escribe participó con una ponencia sobre transparencia, la mayoría de los participantes eran empleados de diferentes oficinas de gobierno y algunos ciudadanos.
Leímos y dejamos nuestras ponencias, yo hice uso de la palabra para pedir que las ponencias que no fueran aceptadas nos dijeran por qué. Hasta hoy, dos años después, no sé lo que pasó, quizá solo a mí no me contestaron, obviamente mis planteamientos no fueron tomados en cuenta.
En el contexto del debate electoral surge otro tema, el de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Este tema tiene cuando menos cuatro vertientes para su viabilidad: la geológica, la financiera, la ecológica, la aeronáutica y la del estado de derecho.
El proyecto gubernamental, que se dice, por su inversión e importancia es el más importante del sexenio, no fue consultado. Su construcción en el antiguo lago de Texcoco, es el que resultó, a juicio del gobierno, el más idóneo, su costo, si no nos equivocamos, es de 250 mil millones de pesos, para ello el Gobierno Federal ya ha signado contratos con constructoras nacionales y extranjeras.
López Obrador presenta otra opción, la de construir dos pistas más en la antigua base militar de Santa Lucía, afirma que solo costará 50 mil millones y no 250, que es un terreno que garantiza el entorno ecológico, la solidez del terreno y que revisará los contratos para que no haya cláusulas que perjudiquen al país.
López Obrador invitó al Consejo Coordinador Empresarial a integrar una comisión para revisar el proyecto, los empresarios aceptaron, pero, el candidato del PRI Meade Kuribreña dice que una revisión del proyecto viola el estado de derecho. Interesante verdad. O no.

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