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En la asamblea del PRI dominó el pragmatismo y faltó debate ideológico


A riesgo de parecer cursi a algunos, me nace hacer la siguiente cronología. La historia de nuestra patria es un resumen vivo de guerras y batallas fratricidas, basta un rápido mirar a nuestros anales históricos para representarnos las vicisitudes y luchas sostenidas para la obtención de la libertad en la Independencia con Miguel Hidalgo y José María Morelos a la cabeza.
Luego, la lucha por la República con El Benemérito Benito Juárez al frente, ahogando en el Cerro de Las Campanas al efímero Imperio que a nombre de falsos hijos nos quisieron imponer a un emperador con el austriaco Maximiliano de Habsburgo y su gobierno monárquico, a un pueblo, cien por ciento liberal.
Más tarde, la falta de democracia y la tremenda desigualdad social provocó el estallido del primer movimiento armado del siglo XX para derrocar al dictador Porfirio Díaz, con Francisco I. Madero, Carranza, Villa y Zapata y que nos llevó a una prolongada lucha por el poder.
Producto de esas cruentas experiencias de la post revolución, nace en México un partido con la ideología y principios de la Revolución Mexicana, la cual se ha ido perdiendo, que no podemos negar dejó el gran fruto de devolver la paz pública, la estabilidad política con la transmisión pacífica del poder y dejando atrás a un México violento y de caudillos para entrar a un México de instituciones.
Este partido permitió que transitáramos la etapa del generalato y pudimos entrar a la era de los presidentes civiles de quienes podemos resumir que trajeron el Desarrollo Estabilizador, que produjo la movilidad social que consistió en el nacimiento de la emergente clase media de los finales de los 40s, 50s y 70s. Con un crecimiento económico, hay que decirlo, del 7 y hasta el 8 por ciento anual.
Fue en 1982, que el verdadero PRI empezó a morir, cuando arribó al poder en México la casta de los tecnócratas, provenientes de elitistas universidades estadounidenses, ajenos al sentido social y a los principios revolucionarios, quitaron de tajo en su discurso la palabra Revolución y la de justicia social, encabezados por Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, quienes su principal tarea fue desmantelar a México de su infraestructura y abrazaron como su biblia el naciente capitalismo denominado en el mundo como el neoliberalismo.
Y como “En Venta de Cochera”, vendieron TELMEX, Bancos, Aerolíneas, el Canal 13 y otras telecomunicaciones, carreteras, aeropuertos, nuestras minas, costas y demás recursos naturales y luego Fobaproa, para rescate de empresarios que se declararon en bancarrota y todavía les seguimos pagando sus deudas privadas para hacerlas deuda pública y la inconmensurable deuda externa a la que se le destina más de la mitad de nuestros PIB sólo para pagar intereses.
Y lo último, vendieron en pedacitos a la gallina de los huevos de oro, PEMEX, y parte de la CFE. Y van por más. Se habla que está en la mira la privatización del agua, de reclusorios, de la seguridad pública que podríamos decir que ya está privatizada en los bancos, en camioneras, hospitales y aeropuertos, pero lo que me preocupa es que sea verdad lo que ya se dice, que la privatización ya empezó con algunos servicios del IMSS, del ISSSTE y la SSA.
Pues esta es la generación del neoliberalismo y este debió de ser uno de los temas centrales del debate en la pasada Asamblea del PRI, poner en la mesa de discusión partidaria hasta cuándo vamos a seguir con este modelo económico del neoliberalismo que adoptamos desde 1982 y que ya se agotó.
Han reformado los estatutos del partido para aceptar la venta del Ejido, luego hubo otra reforma para autorizar en nuestros documentos partidarios la privatización del petróleo, acabamos de pasar la última Asamblea Nacional del PRI donde ahora se reforman los estatutos para quitar el requisito de una militancia mínima a quien postule el partido a la presidencia de la República.
Ahora ya menos ideología se vaticina en el PRI, se desalienta la carrera de partido y ¿Dónde queda la identidad partidaria? Si así, el debate crítico brilló por su ausencia, que será en las siguientes generaciones si ya no se premia la militancia ni a los méritos de partido, ¿Para qué me afilio si el pragmatismo le ganó al sentido de pertenencia?, dirán muchos.
Esto es, una manera de privatización del partido a favor de los factores fácticos en el país. Hemos confundido disciplina de partido con sumisión o sometimiento. Y todavía hay quienes se sienten orgullosos de legitimar la consolidación del dedazo, vergüenza nos debería de dar, no tener un cuadro propio, honesto, de buena fama y capaz con el cual entremos a la arena electoral en el 2018.
Al voto duro por sí mismo no le alcanza para ganar la elección presidencial, es cierto, pero a un candidato externo tampoco le alcanza para triunfar en la presidencial, si no cuenta con el voto duro del priísmo.

(1) Comment

  1. Carmen Martínez Diez

    No hay debate ideológico porque el PRI carece de ideología. Quienes, en general, dirigen al partido y los que ocupan puestos públicos del más alto al menor, ni tienen idea de que significado tiene. Están ahí para enriquecerme, para saquear como lo han hecho a fondo y sin miramientos los que han transitado, están y los que vienen, para ocupar puestos que les generen grandes negocios. México, los mexicanos, para ellos no tiene sentido de pertenencia, ni deseo de superar el bienestar colectivo pues, en última instancia, una sociedad en caída libre y violencia extrema simplemente los emigrará a países prósperos, como ya es común. Tendrán conocimientos profesionales técnicos (muy deficientes por lo que se observa) pero un conocimiento integral del ser humano, la cultura para entender lo que es ser persona brilla por su ausencia. Los nuevos priístas aprendieron de los antiguos y de los dinosaurios, como tener bienes y cuentas bancarias enormes. Lo peor es que fueron tan buenos maestros que ya otros partidos han seguido al pué de la letra las lecciones de sus maestros .

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