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En la UJED, el proceso del cambio será largo y difícil

El gobierno es temeroso de hacer  ranking de las universidades que se subsidian con los recursos de los ciudadanos. Por eso surgen otras  empresas que miden los niveles académicos.

Quiénes están en los primeros lugares, muy felices, los de media tabla, la libran, los últimos lugares, ruborizados, y los que ni siquiera aparecen, no les queda mas que decir que son mediciones mal hechas.

La revista de negocios América Economía  hace un estudio anual para elaborar el Ranking de las Universidades del país. La medición se distribuye para que los empresarios vean de cuáles instituciones  van a surtir su capital intelectual o técnico. De dónde salen mejor preparados los estudiantes y cuáles son las instituciones que no les garantizan mucho o nada.

Claro, no siempre es una regla, hay excepciones bastante honrosas,  jóvenes que nutren sus conocimientos  por su cuenta, se asesoran, van a cursos, asisten a seminarios, llevan una vida de fortalecimiento académico que les da solidez a su formación profesional.

Según la información que veíamos, el Ranking de las Universidades de México se hace con mediciones atendiendo  su calidad docente, de investigación, prestigio, oferta de posgrado, internacionalización, acreditación, inclusión y diversidad. El total de las variables en cada asignatura da como resultado el índice de calidad. 

 Quienes minimicen  la metodología, o descalifiquen la Revista que elabora los Rankings, están en su derecho,  en todo caso,  demostrar que no es correcta su evaluación.

La revista América Economía había colocado a la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) en el lugar 39, pero fue descendiendo, ahora ni siquiera fue contemplada entre las peores de la lista de las cincuenta evaluadas.

Desde mis tiempos de estudiante insistí (el tema lo abordé un en un periódico estudiantil)  que las Universidades deberían tener enlace social, un vínculo que estableciera interlocución con el sector empresarial, con organizaciones sociales,  gremios, institutos y colegios de profesionistas, porque todos necesitamos conocer sus diagnósticos, los cuales por cierto no existen, y si existen escondidos es lo mismo.

Decir que los ranking no valen porque están realizados con datos no actualizados es una vacilada, o decir que alguna vez la UJED estuvo en el décimo lugar nacional es falso.

Los ciudadanos tenemos derecho a saber qué pasa en nuestra Universidad, porque ni siquiera es de las malas universidades, sino de las peores.

 Ni los empresarios, ni el gobierno, nadie exige cuentas porque ponen de escudo la autonomía, lo cual no significa que no se sea transparente. Si no se pide a la Universidad que explique las causas de su crisis, cómo lo va a superar y en qué tiempo, habrá quienes lo demandemos, si no les gusta, qué bueno, quiere decir que darán una amplia explicación para que nosotros no estemos jeringoneando. 

Para que una persona, o una institución cambie,  se debe ver a sí misma, someterse a crítica para establecer la ruta de su transformación, nos da la impresión que a la UJED le da miedo verse a sí misma, prefiere voltear a otro lado, hacerse la disimulada. De seguir así, la universidad va a cambiar, pero su proceso será muy largo y difícil. O no.

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