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Enojo contra Miedo: cuál de las dos emociones ganará el primero de julio

El pasado sábado por la mañana, luego que terminara la caricatura de debate organizado por el INE en nuestra capital, hubo la oportunidad de platicar con algunos candidatos del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, sobre el pulso de las campañas locales.
Con algunas variables que no afectaron el sentir de los aspirantes a algún puesto en el próximo congreso local, la variable que cruzó la conversación fue el posicionamiento de López Obrador entre la clase popular; el electorado de escasos recursos económicos.
Hay cansancio entre la población con respecto a lo político; hay enojo, desesperanza. La gente está molesta, hay hartazgo, como en 2016. “Pero lo que más nos sorprende es que la gente en las colonias de la periferia aman a López Obrador. A los candidatos de Morena les puede ir exageradamente bien, por el simple hecho de ser de Morena. Morena y López Obrador, son la misma marca”.

El Enojo contra El Miedo
Para Rosario Guerra, consultora en cabildeo, relaciones públicas y prensa, además de ser catedrática en la UNAM, “la política moderna es mediática. A través de medios de comunicación y redes sociales, partidos y candidatos se posicionan, es decir, se instalan en la mente, la emoción y el imaginario de los ciudadanos. El discurso es el fundamento racional, emocional, cultural e incluso espiritual del mensaje político que va de la razón a la emoción con argumentos. Lo racional mantiene a flote el mensaje pero es lo emocional lo que inclina la preferencia en alguna dirección. Se busca seducir, despertar la emoción utilizando las tendencias para motivar el voto. Debe ser creíble, lo que no implica sea cierto”.
“Un análisis de promesas de campaña concluye que muchas son en realidad imposibles de concretar. Sin embargo el mensaje político busca convencer y argumenta para seducir. Es el rechazo a la corrupción y la impunidad una de las tendencias instaladas en la opinión pública, por lo cual el mensaje político se ubica en este rubro. AMLO es quien mejor aprovecha este nicho. Todas sus propuestas apelan a ese sentimiento de indignación”.
Hasta aquí parte de la reflexión de Rosario Guerra, articulista de El Financiero.
Durante el segundo debate del 20 de mayo en Mexicali, López Obrador dejó nuevamente bien claro que no le interesa saber de números, estadísticas, geografía e incluso de historia. Lo que siguió comunicando y para lo que asistió al debate, fue para seguir machacando su narrativa de que todo lo malo que le sucede a México es por la Mafia del Poder, autora de la grave corrupción e impunidad que lacera a nuestra nación. Enseguida un ejemplo de lo que contestó en el pasado debate:
— Candidato López Obrador, dígame una medida específica para controlar la producción y tráfico de opioides en México.
— Bueno, una medida concreta es que haya producción en México de alimentos. Que se generen empleos en el país. Que haya bienestar en el país. Y que se termine con el principal problema de México: la corrupción. Aquí se está hablando del crimen organizado, la delincuencia pero, la verdad, lo que realmente daña a nuestro país, es la Mafia del Poder.
— Acabando con la corrupción se acaba con la producción y el tráfico de opioides en el país?
— Si acabamos con la corrupción, complementa López Obrador, el presupuesto se va utilizar para impulsar actividades productivas, para crear empleos, para atender a los jóvenes que se les ha dado la espalda y para que de esta manera, el campesino que tiene que sembrar la amapola, tenga opciones, tenga alternativas para cambiar. Por eso lo más importante, Leo, es que haya una transformación, un cambio. Hacer a un lado a la Mafia del Poder, a la banda que más daña al país.
Y este tipo de respuestas, López Obrador las repitió una y otra vez en cada una de las preguntas que se le hicieron. Mafia del Poder, Honestidad y combate a la Corrupción e Impunidad, son las claves de su discurso cotidiano.
Para Javier Garza, especialista en comunicación política, las actuales campañas políticas se están volviendo más de emociones, que de razones. El enojo y el temor, hoy están enfrentados y observamos que estos sentimientos, más que los argumentos razonados, son los que están escalando y expresándose a través de Memes, frases, slogans, en este último tercio de la campaña presidencial.
A partir del segundo debate, se ha venido argumentando que el evento fue más de ataques y descalificaciones que de propuestas y si estas existieron fue más por el lado de José Antonio Meade y Ricardo Anaya. Pero la realidad, es que esta elección dejó de ser de propuestas desde hace ya un buen tiempo; desde el momento en que Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el primer candidato en destilar el verdadero tema (impunidad, corrupción y Mafia del Poder) y condensarlo en un discurso que está retroalimentando el hartazgo ciudadano.
Al conducir el hartazgo ciudadano hacia un grupo en específico, al que lo ha llamado la Mafia del Poder, y ahí amalgamar a todos los que se oponen a su candidatura o piensan diferente a él, López Obrador viene reclamando un cambio radical en nuestro país a lo que le ha llamado la Cuarta Transformación.
Está proponiendo un cambio de rumbo de México. A dónde? No importa, porque ya lo que importa a estas alturas es el viraje.
Entonces, hoy estamos ante dos realidades expresadas en spots, memes y todo tipo de mensajes, las dos centradas en las emociones. La primera, la del Miedo. Que si López Obrador será un nuevo Higo Chávez, que se va a expropiar, que si volverá a nuestro país en otra Venezuela. La segunda emoción que confronta a la primera es el ENOJO, el HARTAZGO, por tanta corrupción e inseguridad.
El primer argumento fundado en la emoción, ahorita no es real; puede suceder, puede que no suceda. Pero el segundo, también fundado en la emoción, es real y está presente todos los días; ya es una realidad.
Ahí la explicación del por qué Morena y AMLO, crecen ¿sin sentido? entre los ciudadanos de todos los estratos sociales pero en especial, los de las colonias populares.

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