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Entre veracidad y ficción…

De que hay situaciones de violencia, agresión, desaparición, hallazgos en Durango los hay, es innegable que se viva no solo en el Estado, sino en el país entero una situación de crisis que cada vez nos hace sentir más vulnerables como ciudadanos. Hechos que han sido parte para fomentar ese sentimiento de miedo, de incertidumbre y con justa razón.

Desafortunadamente los últimos acontecimientos que hemos vivido en nuestro Durango, han sido situaciones donde la duda e incertidumbre prevalece: hallazgo de una pareja de ciudadanos que consternó a la sociedad entera desde la desaparición, situación que culmina en un desagradable suceso al encontrarlos sin vida, será la autoridad quien determina si la causa fue un accidente, así mismo agresiones de las que han sido objeto personas duranguenses como una empresaria dentro de su domicilio.

No podemos dejar de preocuparnos y alarmarnos, sin embargo lo que si debe prevalecer ante todo es la cultura de la denuncia formal, de entender y comprender que las redes sociales no suplen de ninguna manera la denuncia correspondiente, y por ende, también se suma a ello la parte donde la sociedad debe ser muy puntual y objetiva al momento de compartir información, que no digo que en todos, pero si en muchos casos es falsa, no corresponde a los hechos reales, o simple y sencillamente inexistente.

Lo he mencionado anteriormente en este espacio donde lo que pretendo es generar esa conciencia plena de nuestro actuar en redes sociales, hacerlo con la madurez correspondiente, pero sobre todo a sabiendas del impacto que se puede generar en cuestión de minutos.

Si bien es cierto han existido hechos desafortunados, también hemos sido testigo de acciones irresponsables o carentes de realidad, ajenas a un hecho cierto, donde se han compartido incluso videos donde se exhiben hechos que no corresponden a lo que se presume en los títulos, también se han dejado ver varias declaraciones de las que han sido parte varias personas entre mujeres o incluso menores, como víctimas de un intento de la comisión de algún delito; muy delicado muy grave y por supuesto reprobable, más lo que no deja de llamar la atención, es que no hay denuncias o indicios en estos casos donde se haya dado parte a la autoridad, se abra una carpeta de investigación o se lleve a cabo la diligencia correspondiente a los hechos.

Por supuesto que se debe actuar, pero también de sebe hacer de forma responsable, hay videos circulando en redes sociales donde acusan de manera directa de la comisión de algún delito a autos que por el solo hecho de ser de procedencia extranjera no portan placas y a opinión personal o juicio de quien en ese momento graba un video, es un probable delincuente. Se sube a redes y en cuestión de minutos, ya ante la sociedad es señalado como tal.

Recordando casos graves vividos en otros Estados de nuestro país; donde la acusación simple de una persona causo tal impacto que culmino en el linchamiento y homicidio de un par de ciudadanos cuyo único delito fue estar en el momento y lugar equivocado, que fueron asesinados quemándolos vivos. Incluso uno de ellos era duranguense. Lo mismo pasó con un veterinario hace apenas unos días, donde solo basto un señalamiento en redes sociales de que asesinaba gatos para que la misma sociedad enardeciera y fue víctima también producto de un homicidio.

Por ello insisto: no es callar o no divulgar acciones, ni cegarnos ante acontecimientos que laceran a nuestra sociedad, simplemente es ser responsable de cuidar el contenido de nuestras acciones, de nuestras intenciones, porque un solo click basta para satanizar y perjudicar a una persona. Ante todo siempre cuidar el origen e intención de los videos, comentarios e imágenes, tener la prudencia de valorar la veracidad de lo mismo, para no formar luego parte de un linchamiento social que culmine en desgracias y tragedias.

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