Loading

El espionaje me da risa

Cuando creíamos – ingenuamente por cierto – que el gobierno federal ya nos había dado todos los posible e imposible para ponerse en la mira de la crítica nacional e internacional, nos equivocamos rotundamente. Este gobierno da para más, para mucho más seguir en la ironía.
El espionaje es una práctica tan antigua como la humanidad, el espionaje para obtener o conservar el poder, conquistar territorios o defenderlos, apoderarse de fortunas, suprimir enemigos, empoderarse, etc.
El espionaje es un recurso del poder y de los poderosos, el que lo use el gobierno federal para vigilar a sus críticos, a los comprometidos con luchas sociales y sus protagonistas, a la gente incómoda no es novedad. En fin, para nadie es desconocido que los gobernantes espían según la importancia de los personajes en los que esté interesado saber lo que hacen, como lo hacen, con quien lo hacen, en donde lo hacen, incluso, lo que dejan de hacer.
El desarrollo de la civilización llevó a que los gobernantes realizaran el espionaje mediante una especie de reglamentación ética, con contrapesos que salvaguardan la integridad de los ciudadanos. Así, se llegó a cierto consenso para usar el espionaje para detectar delincuentes, desarticular actos terroristas, prevenir algún riesgo a la nación; son causas válidas para aplicar el espionaje.
Pero no está permitido usarlo para indagar ciudadanos en su vida profesional, en sus actividades licitas, a su familia, amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Pero el gobierno federal y algunos gobernadores hicieron exactamente lo que no está permitido hacer, rastrear las veinticuatro horas a periodistas, líderes sociales, políticos, empresarios, intelectuales, deportistas, artistas. Todo lo que oliera, en sus chatas narices, a sospecha, los indagaban.
Pero no solo eso, el espionaje se extendía su familia, unas veces a sus hijos, otras a esposa, madre, padre, socios, amigos. Pero aún hay más, espiaban a los familiares independientemente de la edad, podrían ser adolescentes o ancianos. Lo que se va sabiendo es algo gigantesco, tremendo, impensable.
El espionaje que practica el gobierno es delictivo, viola no solo los derechos constitucionales y humanos de los ciudadanos, sino va contra tratados internacionales signados por nuestro país.
Alguien dijo que este era el escándalo más grave de todos los que el gobierno federal ha tenido desde que iniciaron los errores y las pifias. Estos es de una gravedad que coloca a nuestras instituciones en la picota absoluta, y al estado en una crisis total.
El software o malware que el gobierno utilizó para espiar a los ciudadanos, es elaborado en Israel, solo y únicamente se le vende a los gobiernos, a nadie más. Hasta hoy, no ha negado el gobierno que haya adquirido este sofisticado programa para realizar espionaje, pero en una primera declaración, se concreto enviar un comunicando negando la denuncia que unos de los más poderosos periódicos como es el New York Times publicó sobre el espionaje por el gobierno, en los que ahora se ha convertido en gran escándalo internacional. Posteriormente, el secretario de Gobernación Osorio Chong reiteraría que el gobierno no espía ni a reporteros, ni a ciudadanos, ni a luchadores sociales.
Pero lo que están manejando diferentes medios es abrumante. Es un hecho el espionaje del gobierno federal hacia los ciudadanos que no cometen con sus actividades ningún acto ilícito, negarlo nos da risa. Vigilar personas honorables, polémicas si usted quiere, pero que no son delincuentes, ni terroristas, ni están metidos en complots o intrigas para desestabilizar nuestro país es un acto de desesperación o demencia de estado.
El escándalo crece, ha detonado, ni dirigentes de oposición o del partido en el poder se salvan como es el caso de Ricardo Anaya del PAN o Ivonne Ortega del PRI, ya no se diga a otros políticos opositores los cuales hasta a sus hijos espían, o bien, a periodistas, como es el caso de Carmen Aristegui, a la cual no solo espiaban las veinticuatro horas, sino también a su hijo adolescente.
El espionaje practicado por el gobierno federal es una verdadera bomba que sin duda tendrá consecuencias impredecibles. O no.

Comenta con Facebook