MINUTO X MINUTO

Por qué no estamos con López Obrador


Con miras a la elección presidencial del 2018 se irán endureciendo las acciones, ya se empiezan a ventilar actos con una tendencia indudable a la guerra sucia. Lo que queda de verdadera militancia del PRI y los del PAN, y por supuesto la clase política principesca, la favorecida con décadas de puestos, prebendas, salarios millonarios, influencias, poder, convertidos en soberbia y prepotencia, pero, lo más doloroso para los mexicanos, con ropajes de corrupción e impunidad, lo que ha propiciado que se hayan creado decenas de millones de pobres en este país y millones de jóvenes sin esperanza, mientras los aristócratas de la política se revuelcan en sus fortunas inmorales.
Hace unos días en la tertulia del café me preguntaban si yo consideraba que López Obrador era la solución para el país, no dudé en responder que en esta coyuntura no se le puede ir a nadie, hasta hoy, no hay un solo gobernante que haya tenido el voto popular mayoritario y meses después de su elección, ese voto se convierte en movilización en su contra. Si gana López Obrador la presidencia, nadie nos asegura que suceda lo mismo, como tampoco nadie nos asegura que eso vaya a suceder.
Vivimos en un sistema de partidos, forzosamente el próximo Presidente de la República y los gobernadores que se elegirán este año resultarán de un proceso electoral. Como ciudadano pongo en la mesa de descartes a los partidos y mi pregunta será ¿por qué votar por PRI y PAN? ¿Realmente ofrecen algo diferente? ¿Sus candidatos convertidos en gobernantes han trabajado por el pueblo? ¿No han sido corruptos? ¿No han construido una estirpe de gobernantes que raya en lo delictivo y en más de una ocasión comprobadamente delincuentes? ¿Tienen responsabilidad histórica de las desgracias profundas que tiene nuestro país incluyéndolos a ellos? Sin duda las respuestas son afirmativas, entonces, por qué no escoger otra opción que me da una probabilidad de cambio.
Desde nuestro punto de vista no es López Obrador, menos con su forma personal de ser, con su tendencia al autoritarismo y que raya en el mesianismo, lo que es usado como arma de ataque de los partidos que se le oponen, como si en las filas de estos partidos no hubiera cientos o miles de políticos exactamente iguales o hasta refinan, lo que nos atrae es el Partido de Morena como opción.
Vemos a Morena como una posibilidad, ni siquiera lo vemos como una estructura partidaria, sino como lo que indica su nombre, un movimiento amplio con un objetivo común, profundizar en la democracia, disminuir la corrupción y la impunidad, hacer una sociedad más equitativa, más justa, más igualitaria.
Crear un modelo que nos dé posibilidades a todos, a empresarios y trabajadores, a mujeres y a jóvenes, a intelectuales y creativos, obreros e investigadores. No por algo hay gente de alto nivel intelectual y empresarial que están apoyando esta posibilidad de cambio. Que nos podemos equivocar, claro que sí, no somos ingenuos.
Por eso no estamos con López Obrador, no creemos en personas, ni en caudillos. Creemos en movimientos sociales, en opciones, en alternativas, en proyectos, Morena los tiene y López Obrador los difunde.
Morena como partido, y López Obrador como persona encabezan las encuestas hasta este momento, el PRI se cae y el PAN se aleja, en este sentido es una obviedad decir que tanto Morena como López Obrador son los enemigos a vencer y contra ellos se irán todas las baterías.
Que si López Obrador tiene cola que le pisen, claro que la tiene, quien crea que es químicamente puro está loco, ni el Papa lo es. Pero sin duda su cola es menos pestilente y asquerosa que la de sus detractores. O no.