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Un fantasma amenaza al PRI


El Partido Revolucionario Institucional tendrá su Asamblea Nacional el doce de agosto próximo. Un partido que en este momento se coloca en tercer lugar nacional en las preferencias electorales por debajo del PAN y Morena no obstante tener la Presidencia de la República, lo que significa un negro panorama para sostenerse en el Gobierno Federal.
Hemos dicho que en las elecciones del pasado mes de junio el PRI puede ganar (si es que sale bien librado de los litigios tanto en el Estado de México como en Coahuila) el problema es que sus triunfos no se creen, no convencen y como consecuencia el antipriismo crece y se extiende ante triunfos por demás pírricos.
En este contexto se espera que la XXII Asamblea Nacional se enfrasque en una lucha interna en donde los diferentes grupos y corrientes pretenderán buscar apoyos para sus propuestas. Uno de los temas que mueven a la reflexión partidaria y al interés político es si el Presidente seguirá abrogándose el derecho de elegir candidatos del partido, particularmente el candidato a la Presidencia de la República, sin olvidar que serán treinta gubernaturas las que estén en juego el 2018, además de las curules del Congreso de la Unión.
Hay resistencia de grupos y corrientes que mantienen la posición que el dedazo llegó a su fin, por lo tanto, se deben buscar nuevos métodos de elección democráticos que permitan la participación amplia. El método de la elección vertical, de la imposición de grupos cerrados, designaciones por dedazo o como se le quiera llamar ha llegado a su fin, ante el desarrollo y avance de la sociedad misma que no admite este tipo de métodos.
No obstante estas resistencias, los candidatos de las últimas elecciones fueron designados por los métodos más tradicionales del PRI, sin que haya habido oposiciones significativas. Esto quiere decir que pese a las manifestaciones en contra que se expresen en la próxima Asamblea Nacional, el método será el mismo, la disciplina será la misma, y los diferentes grupos y corrientes que hoy manifiestan abiertas críticas y se abren a nuevas propuestas, terminarán agachando la cerviz, como siempre se ha hecho.
Otro tema que surge en esta reunión nacional del PRI es si el artículo 166 fracción IX de sus estatutos se mantendrá. Dicho artículo establece que para ser candidato a la Presidencia o a una gubernatura o jefatura del gobierno de la Ciudad de México se necesita acreditar la calidad de cuadro político del partido, con diez años de militancia partidaria.
Debemos recordar que este artículo fue violentado con la candidatura de Jorge Herrera Caldera para el gobierno de Durango, aun y cuando se dijera que reunía los requisitos estatutarios, la verdad es que fue una designación impuesta, vertical y de dedazo. Tres años después se empezaron pagar costos, el exgobernador Hernández Deras fue atacado de dura manera, sufrieron cárcel de manera absurda Octaviano Rendón y Adán Soria, lo cual hasta hoy mantiene vivo un fuerte resentimiento de sectores importantes del priismo y otros sectores no partidarios como los notarios públicos.
La posible modificación del artículo 166 fracción IX del PRI, significa cerrar al paso a la candidatura de José Antonio Meade o de Aurelio Nuño, considerados delfines del Presidente de la República y posibles candidatos, uno u otro, por imposición o dedazo, a menos que la asamblea nacional modifique los estatutos.
Por último, el PRI llega en debilidad más que en fortaleza política a este evento, hay quienes se han pronunciado por la renuncia de Ochoa Reza como dirigente nacional y quien fuera designado por el método tradicional del dedazo. Su operación política está severamente cuestionada y se podría encontrar con fuerte tendencia para que abandone la dirigencia.
Mientras se velan armas para sacarlas en la Asamblea Nacional, un fantasma amenaza al PRI, es el fantasma del abandono masivo de priistas, como ocurrió en 1988, y desde entonces, el PRI dejó de ser el mismo. O no.