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Un fantasma recorre el proceso electoral, la guerra sucia

Uno de los fenómenos que van adquiriendo importancia en este proceso electoral que culminará el primer domingo de julio, es el de la comunicación. Se conoce como guerra sucia las agresiones a partidos o candidatos en los que se vitupera, calumnia, difama, y agrede. La autoridad electoral puede sancionar a quien haga guerra sucia, retirar promocionales y otras sanciones, nunca la cancelación de registros por cierto, lo que hace que la autoridad sea blandengue frente la confrontación sucia (en política todo lo que cueste dinero es barato, dice el cinismo político).
Que es lo que pasa cuando no hay un emisor claro de la guerra sucia, la calumnia y la agresión la puede hacer el mismo agredido para victimizarse y buscar mejor posicionamiento, en todo caso, se pueden detectar beneficiarios con la guerra sucia, a partir de esa hipótesis, ubicar a los posibles emisores, lo cual puede ser algo fácil, pero también algo complejo, dependiendo del tipo de agresiones, de su contenido, de su elaboración y de la información que se maneje.
En Durango se recuerda aquella tapizada de propaganda calumniosa contra el entonces candidato a la presidencia municipal Marcos Cruz, posteriormente se sabría que esta acción la realizó el entonces miembro de Acción Nacional, Juan Carlos Gutiérrez Fragoso, él lo admitió años después, el golpe sucio no hizo tambalear al candidato del PT, por el contrario, lo fortaleció y terminó ganado la elección.
Estrategia equivocada de los panistas, la vía de ataque fue equivocada y si bien no era demostrable en ese momento quien la hacía, podían ser identificables los panistas. Diríamos que fue un golpe desesperado que no resultó como lo esperaban.
El fenómeno de la guerra sucia hoy adquiere, con las nuevas tecnologías, un cambio fundamental, ya no es un partido el que le pega a potro, ya no es un candidato el que se va con todo contra el contrario, ahora el emisor es otro, sale de la sociedad misma. A los protagonistas de este proceso electoral les llueve y graniza, el ataque no viene de un contrincante político, viene de un enemigo fuerte, poderoso, decisivo, se llaman Redes Sociales.
Los partidos, los candidatos y los políticos están severamente tratados por la actividad que desde abajo realizan diariamente quienes manejan Redes Sociales, los que no tiene partido, aunque pudieran tener candidato. Se lanzan con todo quienes se sienten agraviados y excluidos del ejercicio de gobierno y se convierten en rebeldes, disidentes, críticos o de plano golpeadores. ¿Quiénes son? Muy difícil de ubicar por la facilidad para hacer memes, textos con imagen, videos, grabaciones de voz, etc.
Comprobado esta que los partidos y lo más delicado, instituciones están en su peor momento de credibilidad, entonces, la reacción de las Redes Sociales no puede ser de otra manera que ironizando, agrediendo, denunciando, señalando, acusando, en un abanico de intenciones, desde las muy malas, hasta las serias, desde las simplonas, hasta las creativas, desde las muy elementales hasta las que tiene contenido.
La Redes Sociales se convierten en una voz plural que integra a estratos sociales muy heterogéneos, pero todos con una característica, la indignación y el hartazgo, expresiones que también buscan nuevas rutas y quien las garantice nuevas vías más confiables tendrán el voto.
Aquí entramos a otro elemento de gran importancia en el proceso electoral, muchas veces hemos dicho que el discurso de la clase política está divorciado de la realidad social, la clase política tiene una percepción diferente de la del pueblo ahí se distancian y se genera un brecha, si las Redes Sociales son una expresión plural que habla un lenguaje diferente al de la clase política, terminará dando su aval a quien maneje un discurso más cercano a ellos y eso puede definir al ganador de estas elecciones. O no.

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