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“Frases famosas que nunca se pronunciaron” (Realidades mexicanas que jamás existieron)

MTRA. ARELY GÓMEZ GONZÁLEZ,
SECRETARIA DE LA FUNCIÓN PÚBLICA:
+Mi patria era una semilla de manzana
Herta Müller y Angelika Klamer

Tomé, como primera parte del título de esta entrega, el título único de una magnifica sección de Google de la que extraigo el texto siguiente:
“Este es un claro ejemplo de una frase tergiversada. Está extraída del Quijote de Cervantes y la frase exacta es:
“‘¡Con la iglesia hemos dado, Sancho!’
“A primera vista puede parecer lo mismo, pero pongámonos en situación. Quijote y Sancho están llegando al Toboso de noche y a oscuras…
“Guió don Quijote y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra y vio una gran torre y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo.
“-¡Con la iglesia hemos dado, Sancho!
“Claramente, el sentido un poco peyorativo o irónico contra la iglesia que tiene hoy en día esta frase, no existe. Primero, porque no se encuentran con la Iglesia como institución (que hubiera escrito con mayúscula), sino con el edificio de una iglesia; y segundo, porque el sentido de ‘topado’ (chocar) es diferente al de ‘dado’ (encontrado).”
Quiero, ahora, contarle, secretaria Gómez -ya en diversas ocasiones lo han leído mis estimados lectores- algo que viví de cerca, quizás unos dos años después de que Miguel de la Madrid creara la Secretaría de la Contraloría General de la Federación, hoy de la Función Pública a cargo de usted:
Cierta mañana, un gran amigo que tuve, llamado Guillermo Naranjo, quien desde el inicio fue incoporado a esa dependencia para investigar a funcionarios sospechosos de corruptelas, me llamó para darme una pésima noticia:
-Me acaban de dar órdenes de suspender las investigaciones. Se acabó renovación moral de la sociedad…
¿Pero por qué?
Miguel de la Madrid -usted bien lo sabe- fue el presidente que en peores condiciones económicas recibió el país de manos de su antecesor José López Portillo, como a éste se lo había entregado Luis Echeverría y para terminar con eso decidió desarrollar una campaña integral contra la corrupción general del país -en las oficinas públicas y entre la sociedad entera-, pero desde toda la rosa de los vientos fueron surgiendo fuerzas decididas a socavar esas acciones, para mantener el estado de cosas de la vida revolucionaria mexicana. De la Madrid había prometido que el país no se le iría como agua entre los dedos de las manos y, aun consciente de que no pasaría a la historia por sacarlo de la crisis y enrutarlo a la prosperidad, sí lo recordaría por contener su derrumbe total; solo que no era posible luchar a la vez en los dos frentes principales y decidió frenar la quiebra porque, a fin de cuentas, estarían sentadas las bases para seguir luchando en los campos financieros internos e internacionales y pasar la estafeta anticorrupción a quienes vinieran luego de él.
Salinas, el sucesor de De la Madrid, intentó sobre todas las cosas apuntalar la economía del país en la ruta neoliberal, pero socializada; pero Zedillo lo metió en el neoliberalismo más puro que se hubiese visto…
Le entregaré mañana, señora secretaria, al menos parte de la política pública contra la corrupción que entregó De la Madrid al Poder Legislativo y al país, pero en realidad, la fueron dejando varada. Espero que muchos mexicanos la lean con usted y se pregunten por qué y quiénes no la dejaron ser…

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