Loading

Frente Popular de Lucha, movimiento de 1970

La Plaza IV Centenario se encontraba virtualmente tomada por el Frente Popular de Lucha; sus miembros, entre los que destacaban Don Armando Herrera, Don José Rosas Santillán, Don Luis Médicis de Birón, Doña Beatriz Quiñones, entre otros, estaban apostados en barracas.

Esta organización era enriquecida con la presencia de la Federación Estatal de Padres de Familia, en la que sus voces más representativas eran las del profesor Rodrigo Ávalos y las señoras María Elena M. de Miranda, Teresa Villegas de Avelar, Alba del Campo de Salas, y la señora Ríos, cuyo nombre escapa a mi memoria. Igualmente coincidirían en dicho frente viejos ferrocarrileros, maestros y tahoneros.

El único funcionario del gobierno de Páez Urquidi que era directo interlocutor, válido con las autoridades universitarias, encabezadas por su rector Carlos Galindo Martínez y por los liderazgos sociales, era el Secretario de Gobierno, Ángel Sergio Guerrero Mier (quien mantenía permanentemente informado al mandatario estatal), auxiliado por el Oficial Mayor, Armando Espinoza Ortega, y otros funcionarios menores y amigos de esa Casa de Estudios, entre maestros y estudiantes.

Otro personaje que coadyuvaba era el presidente del PRI, Maximiliano Silerio Esparza. El alcalde de Durango, Gonzalo Salas Rodríguez, y su Cabildo, se mantuvieron literalmente al margen de dicho conflicto; muy distantes del gobernador, a quien abandonaron a su suerte.

Técnicos: un movimiento paralelo

Por separado, fueron tomadas las vías del ferrocarril a la salida del Cerro de Mercado, junto con la Explanada de los Insurgentes, por la comunidad estudiantil y docente del Instituto Tecnológico, bajo la conducción de Manuel Peyró Carreño, quien mantenía la interlocución con el secretario Guerrero Mier. Participaron también Ricardo Navarrete Salcido, José Luis Machado, Bernardo García Ortega, Héctor Ricalday Quiroga y Tomás Palomino.

El sector privado, atizando la olla

De la Cámara de Fincas Urbanas, la presencia más perseverante era la de Don Manuel Avelar, y por la Cámara de Comercio, las voces más representativas fueron las de Roberto Reyes y Don Alejandro de la Parra Fernández, propietario de la Zapatería del Guadiana, frente a la Plaza de Armas, quien fue aprehendido por la Policía Judicial por su participación en los momentos más candentes de ese conflicto, lo que generó la radicalización del movimiento. Por otra parte, entre los hoteleros destacaban Don José H. Botello y Don Pedro Matar.

Un hecho poco conocido de ese tramo de nuestra historia fue que los comerciantes Alberto Navarro, Ramón Pérez Gavilán, José H. Botello y Roberto Reyes se refugiaron en el edificio central de la UJED. Al saber que se había girado orden de aprehensión en su contra, salieron de ahí ya entrada la noche, vestidos de mujer y fueron trasladados furtivamente en automóvil rumbo a Zacatecas.

En fin, el movimiento estudiantil y popular que se oponía a la política de Alejandro Páez Urquidi fue multisectorial, muy diverso, de intereses y partidos muy distintos entre sí. Los unía solamente el anti-paezurquidismo.

De todas las marchas que recorrían las calles de nuestra ciudad hubo una que me parece inolvidable: la manifestación infantil, compuesta por algunas mil personas de las cuales el 80 por ciento eran niños, y que concluyó frente a las puertas de Palacio de Gobierno con un grito al unísono de: “¡Queremos nuestro legado de Raymond Bell!”, exclamación repetida en innumerables ocasiones. Se “amenazó”, incluso, con que vendría el Obispo Sergio Méndez Arceo a apoyar el movimiento.

El movimiento entró luego en un franco declive: se había prolongado demasiado. Se empezaron a dar contradicciones de fondo y de forma entre los muy distintos intereses políticos y económicos que lo habían oxigenado, y divisiones y fracturas entre sus dirigentes. Para abril y mayo, era previsible como inevitable su terminación pues hubo deserciones muy evidentes. El agotamiento y desgaste en todos sus sentidos había hecho sucumbir a diferentes dirigentes en las diversas fases que tuvo este movimiento. La iniciativa privada ya buscaba una salida al conflicto y se entrevistaban en privado por largas horas con el Secretario de Gobierno Guerrero Mier.

Continuará…

Comenta con Facebook