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Gobernar es comunicar

Resulta digno de reconocimiento la decisión del Gobierno Federal por combatir el robo de combustible a la nación. Pero hacerlo sin una planeación estratégica, ni prever escenarios que pudieran presentarse, sin involucrar ni tomar en cuenta a los estados que se verían más afectados y, sobre todo, a los ciudadanos que verían alterada su cotidianidad, invita a la crítica y al señalamiento.

Desde el 27 de diciembre del 2018 a la fecha la brillado por su ausencia una comunicación efectiva de parte del gobierno a la ciudadanía. Con retórica se pretende suplir el dato duro. Gobernar en democracia es comunicar. En estos tiempos, hacer las cosas bien no es suficiente para un político o un gobierno; también hay que aprender a comunicar bien lo hecho.

Hace unos años el ex presidente norteamericano Barack Obama reflexionaba sobre ese tema: “el error de mis primeros cuatro años como presidente fue pensar que este trabajo era sólo tomar las decisiones de política pública correctas. Y eso importa. Pero la naturaleza de la presidencia es también contar una historia al pueblo que le dé un sentido de unidad, propósito y optimismo, especialmente durante tiempos difíciles. Es tener una conversación con la gente acerca de hacia dónde necesitamos ir como país”.

Cómo se ha señalado en otras ocasiones en este espacio López Obrador desde que asumió como presidente de los mexicanos ha replicado una estrategia de comunicación que le redituó buenos dividendos cuando encabezó la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de México: realizar conferencias de prensa diarias muy temprano, por la mañana.

En aquel entonces el principal objetivo era instalar y marcar la pauta de la agenda noticiosa en un contexto en el que el presidente de la República pertenecía a otro partido político (Vicente Fox). En la actualidad, el solo hecho de tener la envestidura presidencial le da, en automático, el beneficio de que los medios impresos le prodiguen las primeras planas y en los medios electrónicos y digitales, además de los primeros planos, las primeras notas, las más importantes.

Si, como dijo Obama, lo que se pretende con las conferencias mañaneras es contar una historia al pueblo que dé optimismo, en fechas recientes no han cumplido con ese propósito. Han servido más para pedir la paciencia de la ciudadanía y pedirle que “tengan fe”, ante una situación que en algunos estados y en la capital del país, comienza a ser desquiciante.

El hecho de que sea AMLO quien dé la cara y comente los avances en el tema es quizá la explicación del por qué un 73% de  los ciudadanos está de acuerdo con las restricciones en la disponibilidad de la gasolina con tal de que termine el robo de combustible (según la encuesta telefónica de Reforma en siete estados afectados por la escasez). Esto es, sigue apostando al gran bono de confianza que obtuvo en las urnas.

El combate al huachicol se ha ido transformando en una crisis. El desabasto no solo existe de combustible, también de comunicación. La falta de información, como se sabe, genera huecos y esos  huecos son llenados por rumores y especulaciones. El influyente diario norteamericano The Wall Street Journal publicó una nota en donde aseguraba que México importó 45% menos gasolina en los primeros 10 días del 2019. López Obrador desestimó la información y la calificó de falsa. Fue una “volada”, de ese diario, dijo y dio cifras, pero sin citar fuentes. Por su parte, el reportero del WSJ, Robbie Whelan, respondió a la crítica y aseveró que  solicitó estadísticas de importaciones pero no obtuvo respuesta de PEMEX.

Se suele pensar que el marketing político se limita al marketing electoral, sin embargo, también existe y quizá, es aún más importante el marketing gubernamental. El objetivo principal del marketing gubernamental es informar  y difundir de manera eficaz las acciones y programas de un gobierno a su población.

Fuera del círculo “chairo”, el manejo del tema del huachicol ha sido ineficiente y la secretaria de Energía, Rocío Nahle y el Director de PEMEX, Octavio Romero, han sido incompetentes y han quedado muy por debajo de lo que su jefe, el Presidente de la República, podría esperar de ellos para tener un manejo más eficaz del tema.

Está comprobado que lo que la ciudadanía demanda de sus gobernantes es credibilidad, certezas y, primordialmente, información. Pedir tener fe y paciencia o saber que “en el corto plazo” terminará el desabasto no es suficiente.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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