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Guerrero Mier, delegado del PRI en Zacatecas en 2010

En Zacatecas fue donde Guerrero Mier concibió y operó el retorno al PRI del ex presidente municipal de Zacatecas y entonces diputado local por el PRD, Miguel Alonso, quien había emigrado del tricolor para ser postulado por el PRD a esa alcaldía y diputación, que ganó, pero se encontraba de-cepcionado por el cacicazgo de los hermanos Monreal, encabezados por el ex gobernador de ese estado que también había desertado del PRI, Ricardo Monreal, y por las raterías de la entonces gobernadora por el PRD, Amalia García y su familia.

Pocos saben que en ese estado vecino, además de reestructurar la dirigencia estatal del PRI, Ángel Sergio Guerrero estuvo haciendo un paciente trabajo de convencimiento, como Delegado del CEN, para per-suadir a Alonso de regresar a las filas del tricolor. El partido lo postuló como su candidato a gobernador en alianza con el Partido Verde, y lo llevó a la victoria.

El hoy gobernador priista del estado de Zacatecas es nieto de uno de los fundadores del PNR, y su papá se desempeñó en los años setenta como líder de la fracción del PRI en el Congreso local, del que fue Presidente.

Estoy seguro de que Guerrero Mier fácilmente podría escribir un libro, si se lo propusiera, en donde nos narraría una y mil vivencias de su pe-regrinar a lo largo y ancho de México, llevando la estafeta de su partido. Lo que serviría de acicate y ejemplo a las nuevas generaciones acerca de cómo se hace “talacha” partidista de campo, cómo se concilian grupos e intereses, cómo se suman y se cohesionan fuerzas y, sobre todo, el diseño y estrategias electorales. Es, en verdad, un personaje admirable.

Fue llamado por la prensa nacional, en donde, por cierto, conserva todavía muchos fans, “el Bombero Nacional del PRI”, como así lo había bautizado el propio Gustavo Carbajal Moreno siendo presidente del CEN, porque a Guerrero Mier era a quien enviaban, entre otros experimentados cuadros políticos de ese partido, desde los años setenta, a apagar los “incendios” po-líticos.

Por cierto, fue Carbajal Moreno quien lo invitó a que se incorporara al Comité Ejecutivo Nacional del PRI, primero como titular de la Unidad de Análisis y luego al frente de la Secretaría de Divulgación Ideológica.

Años antes, el ideólogo Jesús Reyes Heroles, cuando era presidente na-cional del PRI, declaró que Sergio Guerrero Mier era considerado parte del patrimonio nacional del PRI. Cargaba con el prestigio de haber salido airoso como delegado especial del CEN para recuperar Teziutlán, Puebla. Y es que Reyes Heroles invitaba a Ángel Sergio, entonces presidente del CDE del PRI en Durango, a que lo acompañara a diversas giras por el país, y lo ponía como ejemplo en organización de seccionales.

Se inauguró como delegado de lujo

A propósito, en esa su primera delegación que le confirieron, allá a me-diados de la lejana década de los setenta, en Teziutlán, Puebla, como ya lo habíamos consignado en este libro páginas arriba, Guerrero Mier se desempeñaba simultáneamente como presidente del CDE del PRI en Durango, y por si fuera poco, a la vez fungía como diputado federal.

En el período que Guerrero Mier fue presidente del PRI en Durango, de 1974 a 1979, fueron presidentes nacionales del partido Jesús Reyes Heroles, Porfirio Muñoz Ledo, el campechano Carlos Sansores Pérez y por último, Gustavo Carbajal Moreno. Esos cuatro presidentes nacionales del partido sostuvieron una estrecha relación con el duranguense.

Con Sansores, fueron tiempos en que se inauguró el aquel recordado esquema de “democracia transparente”, cuando, literalmente, se usaron en las plazas públicas urnas de plástico transparente para que la ciudadanía eligiera a los candidatos del PRI, emulando a la más auténtica intentona que había logrado con más resonancia social el tabasqueño y también ex líder nacional priista Carlos Alberto Madrazo Becerra, lo que le costó su derrocamiento, ante la presión de los gobernadores que se le opusieron. En el sexenio del autoritario y de ingrata memoria Gustavo Díaz Ordaz.

Pero la primera delegación que le confirió Reyes Heroles a Guerrero Mier fue especial: su carta de presentación para ganarse a pulso el recono-cimiento como delegado de lujo, de una larga carrera de delegaciones. Por eso la traemos a cuento de manera especial.

Ocasión en que, motivado hasta la médula, Guerrero Mier se llevó como colaboradores suyos a una veintena de paisanos muy conocidos, como Salvador de la Rosa Simental “El Ramadán”, el “Moy” Moreno, “Pino” Planchou, Margarita Bravo Campos, Leodegario Soto Cesaretti, Zina Ruiz, Enrique Torres Cabral, José Manuel Díaz Medina, Octaviano Rendón Arce y Jaime Herrera Valenzuela, entre otros muchos, quienes le ayudaron a operar el rescate de ese municipio que estaba en manos del PPS. Tenía diecisiete años en poder de ese Partido.

En aquella época Guerrero Mier, cuando despertaba, de pronto no sa-bía dónde había dormido, si en Durango en donde era presidente del PRI, en la Ciudad de México en donde se desempeñaba como diputado federal, o en Puebla, en donde fungía como Delegado Especial del CEN del PRI.

Continuará…

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