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Guerrero Mier, el decano de la política 2ª parte

Con Rodríguez Solórzano, primero fue Oficial Mayor de Gobierno y luego promovido a la dirigencia estatal de la CNOP, trampolín idóneo para quien aspire a una diputación local o federal. Don Ángel fue el cuarto gobernador con quien colaboraba y, aunque efímero, su gobierno fue vital para la carrera política de Ángel Sergio.

Luego, con Alejandro Páez Urquidi, el quinto gobernador con quien trabajó, fue primero diputado local y continuó al frente de la CNOP, hasta la coyuntura de aquel movimiento estudiantil de 1970, que lo llevó, a pesar de la voluntad de ese mandatario estatal, a ser designado como Secretario General de Gobierno.

Con el correr del tiempo Páez Urquidi descubrió lo útil -políticamente hablando- que resultó esa imposición del gobierno central que lo obligó a aceptarlo: Guerrero Mier fue su operador político por excelencia que atendía toda la gobernanza, en tanto que el mandatario estatal se ocupaba de cuerpo entero a su visión de atraer empresas a Durango, recorriendo el continente asiático, europeo y norteamericano.

El gobernador Alejandro Páez Urquidi dejó prácticamente en manos de Sergio Guerrero Mier la conducción política, mientras que él se abocó a la gran planeación económica y de desarrollo a futuro. Y se dieron importantes pasos.

La primera vez que el nombre de Ángel Sergio Guerrero Mier fue mencionado en los pasillos políticos y en columnas nacionales como precandidato del PEI a gobernador fue en 1974, pero el presidente Luis Echeverría Álvarez, estaba desencantado de haberle dado tanto nivel político a la nueva generación (el treintañero Carlos Armando Biebrich, por quien se tuvo que modificar la Constitución Política del Estado de Sonora, para que pudiera arribar a la gubernatura antes de cumplir los treinta y tres años de edad, resultó un fiasco; sus frivolidades lo llevaron a crasos errores y enfrentamientos, y en pocos meses estaba incendiando políticamente a esa entidad). No obstante, entonces, Ángel Sergio estuvo a un tris de ser gobernador.

Se cuenta que el presidente nacional del PRI, el ideólogo Jesús Reyes Heroles, y el secretario general del mismo Instituto Político, Miguel Ángel Barberena, empujaban la precandidatura del joven Secretario General de Gobierno en Durango, Guerrero Mier, para gobernador, ante el presidente Luis Echeverría, pues consideraban que había sido una pieza fundamental para pacificar el movimiento estudiantil de 1970. Pero no le alcanzó; quizá le faltaba curtirse más en los más altos círculos de la política nacional.

Terminado el mandato de Páez Urquidi, e iniciado el gobierno de Héctor Mayagoitia Domínguez, “El Checo” Guerrero Mier fue impulsado como Presidente del CDE del PRI, de donde pasó naturalmente a Diputado Federal. Por eso lo pusieron ahí, porque representaba un gran capital político. Fue incuestionable su liderazgo político y le dio el bagaje necesario para volar por su cuenta en las “ligas mayores”.

¡A la capital de la República, señores! “¡Ahí se ven, mis amigos, me voy pero regreso!”, quizá eso pasó por su mente. Eran los tiempos en que para ser gobernador del estado se tenía que emigrar a la capital de la República a conquistar apoyos, simpatía y el impulso que sólo podían dar quienes ejercían el poder más alto, el primer círculo de la política; y éste se encontraba en la Ciudad de México.

Las cosas han cambiado de alguna manera, pues en los doce años que gobernó el PAN se desconcentró el poder que encarnaba el Presidente de la República a los estados y liderazgos nacionales. Sin embargo, haciendo un paréntesis, con el  regresó del PRI a Los Pinos, veíamos si se reconcentraban las decisiones políticas y cuál sería el peso de los gobernadores en esas decisiones.

Desde la presidencia estatal del PRI, nuestro biografiado tuvo contacto cercano con varios presidentes del Comité Ejecutivo Nacional: el General Alfonso Corona del Rosal, Alfonso Martínez Domínguez, Lauro Ortega y el hidalguense Manuel Sánchez Vite. Mención especial merece el maestro Jesús Reyes Heroles, ya que cuando encabezó el CEN del PRI, Ángel Sergio Guerrero Mier era su consentido entre los presidentes estatales, y lo acercó a su staff, integrado entonces por el reconocido intelectual Enrique Ramírez y Ramírez; Vicente Fuentes Díaz; Rodolfo González Guevara; Elíseo Mendoza Berrueto y Alejandro Cervantes Delgado. Una pléyade de pensadores de izquierda, de gran claridad mental.

El tribuno y personaje intelectual, Porfirio Muñoz Ledo, igualmente le reconocía al duranguense sus dotes de estratega electoral; su capacidad de operación “quirúrgica” de los comités seccionales -así lo decía quien después se fue junto con Cuauhtémoc Cárdenas a fundar el PRD-.

Continuará…

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