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Guerrero Mier y el programa de la Huasteca Hidalguense

La Huasteca es una región de México que abarca parte de los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Puebla y Veracruz, caracterizada por grandes núcleos poblacionales de indígenas de diversas raíces.

En el estado de Hidalgo abarca una gran zona montañosa, de clima tropical, muy caluroso y húmedo, con un 80 por ciento de núcleos de origen náhuatl. A raíz de la conquista, fueron despojados de las mejores tierras y desplazados a las montañas y quebradas de una abrupta geografía. (Como sucedió en casi toda la Nueva España.)

A partir de las primeras leyes agrarias se inició una verdadera lucha entre mestizos e indios por la restitución, dotación y ampliación de tierras que por los años cuarenta se agudizó con enfrentamientos armados, asesinatos, desapariciones y un clima casi permanente de odios y violencia entre ambas partes.

A partir de los años cincuenta se empezó a materializar el proceso de procedimientos agrarios de restitución, la creación de nuevos centros de población, comunidades agrarias y ejidos, pero su ejecución, casi en su totalidad, sólo quedó en los planos, generando una gran confusión con ejidos indígenas, pequeñas propiedades dentro de los ejidos, superficies de terrenos inexistentes, propiedades privadas invadidas por campesinos; fue en este periodo cuando se iniciaron los programas agrarios para regularizar dicha situación.

Sobre esta experiencia, muy enriquecedora en la formación conciliadora de Ángel Sergio Guerrero Mier, el ex mandatario duranguense nos comenta:

“De los años sesenta a los ochenta existieron cuatro programas de la Secretaría de la Reforma Agraria, que fracasaron totalmente. Así estaban las cosas cuando se dio el célebre “enroque” entre Javier García Paniagua de la SRA a la presidencia del PRI y Gustavo Carvajal Moreno de la presidencia del PRI a la SRA. Todos los que nos desempeñábamos en secretarias del CEN con Carvajal, presentamos como era lógico nuestra renuncia”.

“Muchos fuimos invitados a colaborar en la SRA, yo como asesor del propio Gustavo. A los pocos meses estaba desesperado por el tortuguismo y burocratización de las direcciones y departamentos de esa dependencia que traían a los pobres campesinos dando vueltas sin soluciones. Por eso yo choqué fuertemente con la mayoría de esos funcionarios y le dije a Carvajal: “Mira, yo mejor renuncio, aquí es una burla lo que se hace con los campesinos que tienen miles de problemas que no se les atienden”.

“Gustavo me dijo: “Mira, Ángel Sergio, faltan nada más dos años para que se termine este sexenio, si en cuarenta años no se ha sacudido a esta Secretaría, en los dos que restan poco podemos hacer, pero mira, yo conozco bien tu espíritu inquieto, que eres hombre de entrega y de resultados en encomiendas difíciles; hay dos años y gravísimos problemas agrarios que no se han resuelto desde los años cuarenta; uno es el de los altos de Chiapas y otro la Huasteca Hidalguense, tú dirás si le entras”. 

Dijo Guerrero Mier: “Déjame primero darme una vuelta por la Huasteca para informarme bien del asunto”. Cuando llegué a Pachuca y luego a Huejutla (cabecera de la Huasteca) casi me voy para atrás: 856 invasiones de ranchos agrícolas, frutícolas y ganaderos; invasiones y conflictos de límites entre ejidos y comunidades; más de 480 propietarios afectados indignados; más de 5 mil indígenas agrupados en uniones y frentes de lucha, la mayoría armados “hasta los dientes”, enfrentados a las autoridades demandando solución a una problemática de cincuenta años; un movimiento guerrillero encabezado por un desertor del ejército llamado Alejandro Hernández Dolores. Pero lo analicé como un reto a mis capacidades y le dije al licenciado Carvajal: “Le entro a la Huasteca””.

“Con el nuevo nombramiento de Coordinador del Programa Agrario de la Huasteca me fui a Huejutla con un grupo de colaboradores que habían participado en tareas políticas; generamos una Delegación Especial de la SRA en la Huasteca y hasta una Sala Especial del Consejo Consultivo para solucionar todo allá y no en el DF”.

“Cuando ya estaba iniciando las tareas con 78 promotores agrarios y 40 agrónomos jóvenes, se presentó, a sugerencia de un querido amigo, la oportunidad de ir a saludar al Lic. Javier García Paniagua al PRI. El me dijo: “yo lo conozco bien, licenciado Guerrero, por su trabajo y antecedentes; usted es patrimonio político del partido. ¿Por qué renunció?”.

Le expliqué las razones y dónde estaba, y me contestó: “Así como estamos tomando esta taza de café le digo, conozco ese conflicto de fondo, en mi paso por la Secretaría no pudimos arreglarlo y por eso le aseguro que si usted lo llega a solucionar, y yo estoy aquí, usted será senador por Durango, porque por su carrera, supongo que es el paso siguiente, y en 1982, aquí nos veremos; además, déjeme decirle que conozco sus antecedentes y a usted lo podrían acusar de lo que sea, menos de ratero; su honestidad y verticalidad están acreditadas en su expediente (se refería a la Federal de Seguridad, cuya dirección había desempeñado años antes)””.

Continuará…

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