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Hablan los dirigentes nacionales de PAN y PRI

Hasta hoy, al interior de los partidos políticos derrotados en el proceso electoral, fundamentalmente PRI y PAN, siguen velando armas para la confrontación entre grupos que pretenden quedarse con las direcciones tanto a nivel nacional como local.
Damián Zepeda, dirigente nacional del PAN, gente del primer círculo de quien fuera el candidato a la Presidencia de la República Ricardo Anaya, declara (Sección Nacional del Periódico Victoria de Durango, jueves 12 de julio, página 2B) que el proceso de renovación de dirigencias estatales y nacional será abierto y transparente, apegado a tiempos legales que establece el estatuto”.
Damián Zepeda responde así a las voces que piden se retiren del partido, dejen la dirección nacional. Responde a quienes los acusan de haber perdido las elecciones por torpezas, intransigencia e imposiciones, haber perdido votos panistas, incluso. Sin duda también se dirige a quienes piden su expulsión.
Damián Zepeda no habla de retirarse, imaginamos confían en que pueden maniobrar y dejar dirigentes tanto estatales como nacionales de su grupo. Confían quizá en apoderarse del bloque de diputados federales y senadores que tendrán en las cámaras y desde ahí influir para seguir con el control del partido.
Damián Zepeda deja abierto un tema de prospectiva, dice que el PAN deberá asumirse como una oposición responsable, valiente, de apoyo a las acciones que beneficien a México.
Curiosamente el dirigente panista no habla de reflexionar sobre los factores que incidieron en la derrota. No habla de la necesidad de que el PAN tenga una nueva relación con la sociedad. No trasluce ni de manera pálida una autocrítica, por el contrario, defiende la alianza electoral con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) pese a que estuvieron muy lejos de darle al PAN los votos que prometieron, incluso, que MC haya perdido el registro y PRD lo pueda perder, aunque ambos están litigando para mantenerse en el pandero electoral.
Nos parece que Damián Zepeda aún no digiere el suceso histórico del primero de julio, temeroso de hacer autocrítica solo atina a ver al interior del PAN en sus procesos estatutarios de renovación de dirigentes y asumirse como críticos del gobierno, cuando a donde debe ver es a la relación del PAN con la sociedad, analizar su narrativa, revisar estatutos, declaración de principios, métodos internos y hasta la estructura. Pero su mirada chata no le permite ir más allá del control político e intentar justificar lo injustificable.
Por su parte, en el mismo periódico, día y página, el dirigente nacional del PRI René Juárez, plantea dos temas importantes: “el partido debe estar a la altura de los nuevos tiempos y demandas de la sociedad”. Faltaría saber cómo definen los priistas “los nuevos tiempos” a los que hace alusión el señor Juárez. Solo con claridad en el concepto podrán afrontar el reto para reinsertarse en la vida política, porque manejar el concepto por el concepto mismo solo se puede quedar en algo vago y vacío.
René Juárez dice que las elecciones del primero de julio han sido una gran lección. Una lección presupone aprendizaje, faltaría saber qué es lo que aprendieron tanto la base como las cúpulas del PRI. El dirigente nacional del PRI habló de la necesidad de una consulta y reflexión de la base. Nosotros creemos que por principio el PRI debe hacer realidad y no fachada la reflexión con la participación activa de la base militante. Es fundamental el periodo de crítica y autocrítica, la refundación partidaria, se abandone el método de llevar temas a las instancias partidarias con los acuerdos cocinados. ¿Podrán en el PRI terminar con el verticalismo y darle contenido participativo a la base y actuar con equidad y transparencia? Esas son las exigencias contenidas en los nuevos tiempos, si no lo hacen, dense por muertos. O no.

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