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¿Cómo hacer entrar al orden a los conductores?

Inicia el mes de diciembre y con él se incrementa de manera considerable el tráfico vehicular en esta capital, los embotellamientos estarán a la orden del día al menos hasta el próximo 25 de diciembre, en unas calles que cada día resultan más insuficientes para dar cabida al número de automóviles, camionetas, autobuses, motocicletas, bicicletas y hasta el trenecito turístico que recorre las principales arterias de esta ciudad.
A esto hay que agregar la desafortunada irresponsabilidad de algunas personas a la hora de conducir, celular en mano pierden la noción de lo que sucede a su alrededor y no son capaces de prever algún movimiento inesperado o alguna distracción de los miles de conductores que día a día transitan por calles, avenidas y bulevares, simplemente hay que ver la gran cantidad de accidentes que se suscitan diariamente en bulevares como el Francisco Villa, la gran mayoría de estos golpes por alcance, cuando una de las principales reglas es mantener la distancia entre vehículos, si ya ni eso se respeta, que se puede esperar de otro tipo de situaciones más graves aun.
Es hasta cierto punto normal que los elementos de vialidad sean tolerantes con los conductores, muy pocos son los detenidos por hablar o hasta mandar mensajes con sus teléfonos celulares, tampoco con madres y padres de familia que no han querido entender el grave riesgo que corren sus hijos al cargarlos en los brazos y conducir, situación también solapada por los agentes, quienes por cierto sería muy difícil que se dieran abasto por el número tan reducido de elementos y el incremento que se ha ido dando de las unidades automotoras en esta capital.
Pero más desafortunado es las graves carencias de las que hacemos gala los conductores duranguenses, por más que se recomiende el manejar a la ofensiva, parece que nos empeñamos en hacer todo lo contrario, nos convertimos en las personas más agresivas e intolerantes tras el volante, con honrosas excepciones, la cortesía se deja a un lado, buscamos que nada ni nadie nos rebase, no cedemos el paso a los otros autos, mucho menos al peatón, no damos oportunidad a quien por alguna razón se equivocó de carril o quiere cambiar a otro, no utilizamos las luces preventivas, direccionales, ni nada que se le parezca, nos creemos todo poderosos, cuando se nos olvida que al bajarnos del auto, nos convertimos en peatones, con los mismos derechos y obligaciones de los “de a pie” algo en lo que pocos reparan, detalles y conductas que influyen en un alto porcentaje en el desorden que se enfrenta todos los días y que empeorará conforme se acerque la Noche Buena y la Navidad, ni que decir de los operativos anti alcohol anunciados ya de manera permanente durante el mes de diciembre, tratando de que los noctámbulos se moderen y que no conduzcan bajo los influjos del alcohol.
No en vano, las autoridades del Ayuntamiento de la capital tratan de implementar alguna medida que inhiba las conductas negativas de los conductores, lo malo es que se piensa que no hay otra manera más que la de afectar los bolsillos de los infractores, pero lo peor es que tal vez tengan razón en parte, algo tendrán que hacer las autoridades para hacer entrar en razón -al menos- a los automovilistas, porque si hablamos se los choferes del transporte público ya sería “de ligas mayores”.

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2 comments

  1. Juan Carlos, tiene usted toda la razón. Durángo es un verdadero rancho, nadie respeta a nadie en tratándose de manejo vehicular. Pero la culpa no la tenemos quienes ,manejamos vehículos de todo tipo.. La culpa la tienen las autoridades correspondientes pues no ponen orden citadino. Sabemos cuantos agentes de transito existen en esta ciudad?, y si usted sabe cuantos hay dígame en donde están. Vehículos estacionados en sentido contrario.
    vehículos transitando en sentido contrario;. Vehículos transitando a alta velocidad , estacionándose en los diversos puestos de comida que existen en la ciudad afectando el libre transito , autobuses de transporte público y camiones de carga con ruidos extremos afectando la salud de las gentes, damas manejando y con el celular en la oreja y quien les dice algo o les llaman la atención, ¡nadie!. Alguien me dijo , como me gusta Durángo, me voy a venir a vivir aquí y luego le pregunte ¿ de veras te vienes a vivir a Durángo ciudad capital? y él me repondió, ¡claro!, aquí haces lo que quieres y nadie te dice nada..

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