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¿Hay Miedo?…

Con el despilfarro de encuestas que a diario nos recetan, ya parece “choteo” y una burla, cuando el padrón electoral ronda los más de 80 millones de votantes en el país, nos quieren hacer creer en un estudio de tan sólo una muestra de mil 500 a dos mil encuestas, dan como ganador a López Obrador, no es creíble en un universo tan extenso. También, después de todo lo señalado en contra López Obrador y sus contradicciones en su proyecto de país y sus programas, surge sin duda alguna la inquietud y con ella el miedo:
Sentir miedo, ese angustioso sobresalto provocado por la presencia de un riesgo real o imaginario, es perfectamente entendible en situaciones externas fuera del propio control. Si un aspirante a conducir el destino de nuestro país ofrece radicales y arriesgadas propuestas de gobierno ¿Es justificable, cuando menos, sentir incertidumbre? Si un puntero candidato presidencial divide a los ciudadanos, entre pueblo-ostentándose él como su genuino representante- y la mafia del poder, siendo muy probable que usted y yo encajemos en esta última clasificación, ¿Es comprensible, cuando menos, sentir intranquilidad? Si un prominente fundador y miembro destacado de Morena, nombrado anticipadamente secretario de Cultura del hipotético próximo gabinete plantea ahora un escenario en el cual el primer día de gobierno, un grupo de empresarios amenaza al flamante Presidente con llevarse sus empresas a otro país, “si ese mismo día, a esa misma hora, no estamos dos o tres millones de mexicanos en la calle diciendo “si te quieren chantajear Andrés, exprópialos, exprópialos”. ¿Ante este delirante amago no siente usted miedo?
Spots del candidato del PRI y coaligados evidentemente tienden a infundir miedo, narrando telenovelescos diálogos interfamiliares relativos a la educación o a la inseguridad y cuyo colofón es una afligida voz femenina: “tengo miedo”. En la réplica de Morena, en un video en Twitter, se señala tener miedo a la inseguridad de los niños y a que no acabe la corrupción: “Le tengo miedo al PRI”.
El PAN y coaligados presentaron temerarios spots atacando a López Obrador, comparándolo con Hugo Chávez, quien inicialmente ofreció consultas cada dos años de revocación de mandato, quedándose 14 años en el poder y destruyendo todo un país. López Obrador se quejó de la guerra sucia en su contra emprendida por la mafia del poder a través de spots, a lo cual el candidato Ricardo Anaya le recomendó su propia receta, tomar té de tila, para así retornar a su ahora abandonado amor y paz. El reaparecido Marcelo Ebrard sostuvo que lo único que les queda a los adversarios de AMLO es usar el miedo para espantar a la clase media, ya que saben que tienen perdida la elección por un amplio margen.
Jorge Castañeda, coordinador estratégico de la campaña de Ricardo Anaya, se mostró convencido de que con el voto útil, una campaña de contrastes y buenos debates, su candidato podría imponerse. Aurelio Nuño, coordinador de campaña de Meade, consideró que en todo caso, se trataría de un voto inútil. López Obrador replicó que Anaya pretende convertirse en líder del PRIAN, pero que ni juntos los partidos, lo alcanzan. A su vez, Anaya, quien había amenazado con meter a Enrique Peña a la cárcel, se mostró en principio dispuesto a entrevistarse con el mismo Presidente a fin de construir una alianza contra AMLO, declarándose luego contrario a cualquier pacto cupular, el pacto es individual con cada votante. Anaya agregó que AMLO invoca al PRIAN por sentir miedo, resultado del primer debate.
Abonando al enrarecimiento del ambiente, AMLO aseveró que un grupo de empresarios -Alejandro Ramírez, Germán Larrea, Claudio X. González, Alberto Baillères y Eduardo Tricio- se reunió en privado con Ricardo Anaya a petición suya, para interceder con Enrique Peña por una candidatura de unidad a favor del panista. López Obrador les recomendó a los empresarios aludidos no preocuparse porque su fuerte no es la venganza, Enrique Peña rechazó categóricamente negociar la declinación del candidato presidencial José Antonio Meade. En carta abierta en diarios nacionales, el Consejo Mexicano de Negocios condenó los ataques e injuriosas y calumniosas descalificaciones contra algunos de sus miembros, preocupados de que un aspirante presidencial denoste a quienes no comparten sus ideas.
Y a AMLO le salió lo AMLO: los empresarios mencionados son responsables de la tragedia por la que atraviesa el país, son quienes ayudaron al fraude electoral y financian los mensajes en su contra, sin dar la cara. “No quieren dejar de robar y no quieren perder el privilegio de mandar. Tienen confiscadas las instituciones y de rehén al gobierno”. Pregunto: ¿Pero qué necesidad?
Hemos de ser objetivos, tratando de no tomar decisiones derivadas del miedo. El mayor de lo miedos es el miedo al miedo.

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