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Hay o no tortura generalizada en México

Sin ProtocoloLa práctica de la tortura en México es tan antigua como la conquista misma. El ejercicio de la ley en tiempos coloniales era a base de torturas extremas, legales y bendecidas por el clero de ese tiempo. Los inicios independentistas de Hidalgo y Morelos fueron acallados con la tortura atroz, basta leer cómo a Morelos le desollaron las plantas de los pies y lo hicieron caminar sobre sal hasta el altar en donde los despojarían de sus hábitos y lo excomulgarían.
El porfiriato se sostuvo con el ejercicio de la persecución y la tortura. San Juan de Ulúa fue el penal de los disidentes en donde eran sometidos a torturas aberrantes. Muchos luchadores por la democracia, por la libertad, por mejores condiciones de vida de los obreros mexicanos, quienes se oponían a los métodos de control campesino murieron en ese penal. También los campos agrícolas de Yucatán y otros estados de la República a donde eran llevados los excluidos y perseguidos del sistema y sometidos a una condición de esclavismo absoluto.
Se supone que el desarrollo civilizado de la humanidad, el que exista un estado de derecho y acuerdos internacionales que prohíben estas prácticas le dan garantía al ciudadano para pagar sus culpas sin sufrir actos de barbarie física en su contra. Pero esto no es así, muchos países civilizados o con atraso en su desarrollo cultural practican la tortura contra los enemigos ya sea internos o externos.
Estados Unidos, un país de doble moral absoluta tiene métodos de tortura directos o indirectos. Los prisioneros mal vistos como los latinos son arrojados premeditadamente a los grupos de presos psicópatas para que sean golpeados y ultrajados. La prisión de Guantánamo a donde han llevado a los prisioneros islámicos son centros de tortura, la misma práctica la hacen los soldados estadounidenses hombres y mujeres en contra de los prisioneros de guerra.
El tema viene a cuento por la discrepancia que existe entre el relator contra la tortura de las Naciones Unidas (ONU) Juan Méndez y el gobierno de México. Juan Méndez emitió un dictamen en donde sostiene que en nuestro país se practica la tortura en forma generalizada. Las autoridades mexicanas protestaron por este calificativo de “generalizada” y llevaron la discrepancia al plano personal según lo considera el relator de las Naciones Unidas Méndez.
Esto es grave y se acumula a las discrepancias que nuestro país ha tenido con la Iglesia Católica y con el mismo Papa, con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con la prensa internacional, con la Comunidad Europea, con el Gobierno de Estados Unidos y sobre todo con los gobernados.
Los temas de discrepancia de nuestro país en los principales foros internacionales o con instituciones de alta presencia moral a nivel mundial son por el rechazo inmediato a toda consideración en la que se haga una descripción de la realidad mexicana en temas como la delincuencia, la corrupción, la violación a los derechos humanos, la tortura, la desaparición forzada, las ejecuciones, la trata de órganos, la desaparición infantil, las agresiones a la libertad de expresión e información, etc.
El problema es que no todos vemos con los ojos del gobierno la realidad social, los organismos internacionales tampoco y alguien tiene que decir lo que está sucediendo en nuestro país. Mucho se ha escrito y hasta se ha filmado sobre los inocentes que están presos en las cárceles mexicanas, se habla que un 70% de los detenidos pagan culpas ajenas y los culpables no solo andan libres, sino que son contratados como “guaruras” por los hombres del poder.
¿Cómo es que un inocente está en prisión muchas veces de por vida? Pues es por la aceptación de lo que sea con tal de que cese la tortura a la que son sometidos. Y no solo la tortura física, sino la psicológica, aquella que el detenido inocente escucha de sus verdugos “tenemos ubicada a tu familia, antes de matarla los vamos a violar y a torturar peor que a ti, más te vale que firmes y te quitas de problemas” y muchas veces es peor, le llevan a la esposa o hijas y las violan frente al detenido para que se declare culpable.
Esto pasa en este momento en que usted está leyendo esta columna sucede en alguna parte de nuestro país, nosotros lo sostenemos, lo aseguramos, somos pueblo y sabemos lo que le sucede al pueblo. Los gobernantes no son pueblo o hace tiempo dejaron de serlo y no saben lo que le pasa, o lo peor, saben y callan.
El relator contra la tortura de las naciones Unidas Juan Méndez afirma que hay tortura generalizada en nuestro país, el gobierno dice que no, ahí están los dos puntos de vista, usted ¿a quién le cree?
Jenep_55@hotmail.com
Twitter:@ajua011

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