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Héctor Mayagoitia Domínguez, el gobernador de la unidad

Cada uno miramos nuestro momento que vivimos, a través de su propia ventana. Esta es la mía. O como dijera alguien, “cada quien es el autor de su propia novela”, con la diferencia que las líneas de estas páginas no son una novela. Es una historia de carne y hueso. Es parte de la historia real de un gobierno y un pueblo de hace casi 45 años, que se escribió con sueños alcanzados y quizá con metas no logradas.

Porque conocimos aquella época, porque la vivimos, porque nos sigue haciendo plenos a los duranguenses y revivificantes los fecundos años idos, por eso, me permito poner a la consideración de los duranguenses, esta colección de recuerdos y recapitulación de obras y acciones del gobernador que se bautizó como un humilde “coordinador de los esfuerzos de los duranguenses”, Héctor Mayagoitia Domínguez. Lo que me recordó, guardando obviamente las proporciones, la histórica frase de José María Morelos y Pavón, “soy el siervo de la nación”.

Recordar es vivir y los jóvenes de hoy y de mañana, merecen tener un registro de quienes han gobernado en el pasado su estado natal. Un mandatario estatal que fue impulsor de una nueva generación política. El único científico y académico que ha gobernado Durango en toda su historia.

Alguien tiene que escribir la historia política antes que nos alcance el Alzheimer o la ingrata desmemoria colectiva, los pueblos y las instituciones que se respetan, hacen su propia historia como un ejercicio revisionista y como un legado a las siguientes generaciones para su análisis.

Fue un elemento cohesionador de las fuerzas políticas

El contexto político que prevalecía en Durango en los meses y años previos de cuando se generó la candidatura de Mayagoitia Domínguez, era de incertidumbre, fragmentación política, y por qué no decirlo, en no pocas veces de confrontaciones.

Campeaba en el ambiente la desconfianza y la división, no había un personaje aglutinante que fuera garante de rescatar la estabilidad y la unidad en el relevo del gobierno local.

“El logro de lo anterior, es, seguramente, lo primero que debemos anotar en la crónica de ese fecundo quinquenio de gobierno, cuyo secreto fue, haber tenido la sensibilidad de aplicar una política de apertura y de inclusión a todas las expresiones políticas. El único grupo que debe existir, es Durango, en él cabemos todos”, decía.

El gobernador de “Las Quebradas”

Nadie podrá negar, de quienes vivimos esa década de los setenta, que los lugareños de la inhóspita y sinuosa sierra madre occidental, le llamaron “El Gobernador de las Quebradas” por la atención cálida que les prodigó, como tampoco se olvida, que los habitantes de la Comarca de la Laguna de Durango asumen la natalidad gomezpalatina de Mayagoitia y sostienen que es lagunero y le disputan a Durango capital, el honor de ser la tierra de origen del ex mandatario.

Tuvo fe en la juventud

Un gobernante que tuvo fe en los jóvenes y fomentó nuevos cuadros políticos, de mucha cercanía con los estudiantes, particularmente con la comunidad técnica, universitaria y normalista, que fue quien elevó la autonomía universitaria a rango constitucional, y de la Ley Orgánica que aún rige a la Benemérita y Centenaria Normal del Estado.

Que se adelantó a su tiempo con un espíritu innovador, legislando sobre el uso racional de los pastizales en el campo de Durango, y la Iniciativa de Ley que promulgó para que se redituara en un beneficio a los productores y dueños de la riqueza natural de la entidad que son extraídos y que se les da un valor agregado fuera del estado. Qué decir de la reforma electoral mediante la cual se instituyeron los diputados de representación proporcional y los regidores de partido.

Teatro Victoria

Las nuevas generaciones deben saber, que fue merced al tesón de Héctor Mayagoitia Domínguez, lo que hizo posible la donación íntegra, sin ninguna reserva, del hermoso Teatro Victoria al pueblo de Durango y que fue su gobierno, quien restauró totalmente esa joya arquitectónica para que formara parte del acervo cultural y patrimonial del pueblo de Durango, tramoyas y escenario de gran historia que enorgullece a los duranguenses por su belleza sin igual en el norte del país, en su género.

Justo es decir, que Mayagoitia Domínguez, se apoyó con su dilecta amiga Dolores del Río, una de las estrellas más hermosas de la época de oro del cine nacional e internacional y paisana nuestra, quien intercedió ante los propietarios de este singular teatro, a fin de que fuera una donación “hecha y derecha”, no como usufructo o comodato, sino como un regalo íntegro a los duranguenses, vía FONAPAS, y ésta al gobierno estatal, quien fue el gestor original, mismo que se encargó de una total y digna rehabilitación a este majestuoso recinto .

Con honestidad ejerció la autocritica

Solo los que no lo conocieron de cerca como gobernante, desconocen que se trata de un personaje de gran integridad, comprometido con sus principios, baste recordar, cuando dio muestras de un gran valor civil ante el Presidente de la República, José López Portillo, cuando, le ofreció disculpas pero que su discurso iba a ser de autocrítica y denuncia, señalando irregularidades y engaños en el gabinete federal, que segundos mandos traicionaban por incompetencia o deshonestidad los más nobles cometidos del Estado Mexicano. Y dio varios ejemplos, que más adelante comentaré.

Continuará…

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