MINUTO X MINUTO

No hubo humo blanco


Hasta el momento de enviar la columna la información de la 22 Asamblea Nacional del PRI era confusa, al parecer Meade era quien tenía mayores pronunciamientos de la asamblea para ser el candidato a la Presidencia de la República, pero no había aún un resolutivo.
Las modificaciones a los estatutos para elegir candidatos externos del PRI descalificaban a Osorio Chong, secretario de Gobernación y al secretario de Educación, ellos tienen la militancia requerida, el mensaje era para otro, ese otro es Juan Antonio Meade que no tiene ninguna experiencia electoral, pero sobrada experiencia y capacidad administrativa.
No obstante, Meade no se ha distinguido por comprometerse con temas contemporáneos como transparencia, anticorrupción, contra la impunidad, por la defensa de los derechos humanos, ni siquiera en la implementación de políticas sociales abiertas y ciudadanizadas, pese a haber sido secretario de Desarrollo Social. En esta dependencia simplemente hizo lo mismo sin proponer variantes ni de forma ni de fondo.
Pero la espera para conocer candidato sigue, Claudia Ruiz Masieu, secretaria general del PRI habló de que en noviembre se sabrá quién será el abanderado priista, pero puede haber albazo para septiembre.
La segunda opción parece ser Aurelio Nuño, tampoco con experiencia electoral, se habla de que lo impulsa Salinas de Gortari, es algo así como la opción “B” del presidente. Los políticos de carrera en el PRI se rezagan, los van marginando, continúan los tecnócratas avanzando por la candidatura, no hay ninguna posibilidad de que el neoliberalismo ni el pragmatismo cambien, no habrá variantes de fondo, quizá solo de forma.
El dedazo se puede consumar en septiembre o noviembre, no hay fuerza opositora que se oponga a la designación tradicional del PRI, el presidente manda y decide, la democracia priista habrá de esperar, quizá otros 86 años.
Pero todo hace suponer que habrá reacción de los políticos, la grilla es la grilla, el poder es el poder. Los políticos saben que hoy es su posibilidad, ya no habrá otra oportunidad. Labastida, Beltrones, incluso Osorio Chong, y no pocos exgobernadores pueden tejer una alianza. Saben que hay debilidad del presidente, saben que hay debilidad del PRI, saben que el neoliberalismo está tronando, saben que su discurso puede ser más efectivo, más contundente, la narrativa que los votantes quieren la pueden desarrollar los políticos. Los políticos no están muertos, el PRI sigue en el umbral de la rebeldía interna, más seria incluso que la de 1988.
Ante el avance de Morena y de López Obrador, en la Asamblea priista hubo comentarios y especulaciones, solos no ganamos decían, no tenemos la fuerza necesaria. Es claro que para PAN, PRD y PRI hay una prioridad, parar a Morena, liquidar a López Obrador, incluso se llegó a especular el gran bloque electoral de PRI, PAN, PRD y Verde en santa cruzada contra los infieles de Morena.
En un bloque de esa envergadura, la suma de votos supera a Morena, pero la política no es matemáticas, no es sumas y restas, tampoco divisiones, la política es imprevisible, pero hay una ventaja en ese gran bloque, un fraude solo sería impugnado por López Obrador, internacionalmente pesa más la aceptación de todos los partidos al resultado aunque sea fraudulento si con eso paran a Morena y en algo se benefician que la impugnación de un solo partido y aunque la mayoría ciudadana esté en contra.
De darse este gran bloque moriremos de risa de ver a Cárdenas votando por el candidato del PRI al que abandonó por antidemocrático, o a los priistas votando por el candidato del PAN y los perredistas reafirmando su condición de sicarios políticos. O no.