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¿Impacta o no impacta?

Por: Ciro Di Costanzo
Pongamos los puntos sobre las íes, en estos momentos en que el dólar es una cuestión aspiracional, prohibitiva e inalcanzable.
APERITIVO: ¿IMPACTA O NO IMPACTA?
Me preguntan seguido. Y escucho de todo. Yo mismo estoy sorprendido por la depreciación de nuestro peso, indicativo de la debilidad de nuestra economía, en la cual, en sólo cuatro años, se depreció más de 55%.
Por supuesto que impacta. Formalmente significa la pérdida del poder adquisitivo de nuestra maltrecha moneda.
Desde luego, sé que favorece la exportación y el turismo. Es obvio. Para los extranjeros, principalmente europeos y norteamericanos, significa que todo les cuesta 55% menos. Vienen más, claro. No lo desdeño.
O incluso pensar que como el último trimestre acabamos por debajo del objetivo de inflación (cifrado en 3%, cuando acabamos a 2.88%), cuando sumas los trimestres y ves el acumulado, empieza la preocupación. En esa materia estamos en la rayita de “lo razonable”, como dijo José Antonio Meade, secretario de Hacienda.
Lo entiendo. Pero la realidad es que SÍ nos afecta.
Esto es distinto a la ausencia de afectación, empezando, claro está, por las importaciones.
De pronto la gente o el gobierno lo ven como algo menos o elitista y en realidad no lo es. Basta ver las cifras: 61% de la ropa que vestimos es de China, 32% del trigo consumido en México es importado, incluso el maíz, tan nuestro, tan mexicano, la verdad es que 47% (¡47%!) del maíz que consumimos en nuestro país… ¡es importado!
Recientemente informaron que las medicinas (de por sí carísimas) subirán entre 20 y 35%. Sí producimos petróleo, peeero importamos un considerable porcentaje de gasolina. ¡Chin!
Esto impacta el transporte de cuanto producto se les ocurra. Y nuestras joyas, por ejemplo el jitomate de Sinaloa, tan grande y jugoso, en EU pueden ofrecer hasta el triple, pero entonces ¿Cómo surtimos el mercado nacional? Pooos aumentándole un poquillo al precio final.
Y así se va, impactando poco a poco a los mexicanos,
PIATTO FORTE: ECONOMÍA, PRESUPUESTOSY COSAS PEORES
¿Hay salida? Bueno, pues si bien es cierto que muchos respiraron tras conocer la decisión de la Reserva Federal de EU de no cambiar las tasas de interés, la realidad es que el mensaje fue otro. Éste fue el de dejar en claro que en diciembre sí subirían las tasas de interés.
Esto implica continuar con la incertidumbre y la consecuente volatilidad que, entre otras cosas, ha contribuido para hundir al peso mexicano.
Después, sumemos los sobresaltos de la elección en EU. La sola posibilidad de que Donald Trump llegue a la Presidencia ha agitado los mercados. No es para menos. Se trata de un hombre que, en términos reales y en materia económica, no ha dejado de hablar de “castigos” hacia todo agente económico: empresas que inviertan en países extranjeros, aranceles y barreras a otros países como China y México a los que les da un trato de casi enemigos. ¡Cómo no se van a apanicar!
Es por tanto, factible decir que no sólo el futuro de EU, sino también de nuestra moneda, quedará definido a partir de los resultados del próximo 8 de noviembre.
Los analistas calculan que si gana Hillary, el dólar podría situarse alrededor de los 18 pesos por dólar, mientras que si el vencedor es Trump, podríamos irnos a los 22 pesos por dólar.
A esto debemos agregarle la debilidad de nuestra economía expresada en el bajo precio del petróleo y la afectación a nuestras finanzas públicas, además de la escasa liquidez y la debilidad del mercado interno.
Para ello es indispensable una reforma a la Reforma Fiscal que permita, de una vez y por todas, sumarse a las tendencias mundiales, simplificar el sistema, apostar a los impuestos de consumo (IVA) para que todo el mundo, registrados o no, paguen un poco, en lugar de asfixiar a unos pocos que paguen mucho por todos. Bajar ISR para ser más competitivos y atraer la única forma posible de generar empleos y bienestar: La inversión.
¿Impacta o no impacta?
DOLCE: MATRIMONIOS IGUALITARIOS
Lo dicho. La cuestión de los matrimonios igualitarios no es una cuestión de ideología. Es una cuestión de derechos.
Las leyes deben ser de aplicación general. No hacerlo supondría una discriminación, lo cual está prohibido por la Constitución. Es decir, sería inconstitucional.
Los derechos, son para todos.

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