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Impunidad y cinismo

Pese a que la lógica de la naturaleza señala que el hombre es una maquinaria perfecta porque es la especie dominante y seguramente la única que ha desarrollado inteligencia cerebral, los hechos ponen en tela de juicio tal aseveración. Podrá ser todo lo inteligente que se quiera o se pretenda, pero lo cierto es que su irresponsabilidad es brutalmente ofensiva para sí mismo, y ni qué decir de las otras especies. El hombre sigue siendo el ser más atávico que existe sobre la faz de la tierra, y pareciera que el raciocinio no lo acompaña todo el tiempo porque independientemente de su gasificada con las demás especies, se ha convertido en el mayor enemigo del hombre.
En este país han proliferado los gobiernos encabezados por hombres y mujeres que se distinguen por su cinismo y por el manejo de las arcas públicas de forma patrimonialista. Eso quiere decir que poco les importa que la gente sepa que disponen del dinero de los ciudadanos como si fuera propio, y en la mayor parte de las veces su capacidad de acumulación rebasa con mucho la imaginación. Roberto Borge Angulo en Quintana Roo elevó la deuda del Estado por más de doce mil millones de pesos sin que los ciudadanos sepan a la fecha en que se gastó el dinero. Lo que sabe todo mundo es de su afición por el club de futbol Barcelona y de sus viajes cada catorce días para estar en el estadio catalán disfrutando del espectáculo deportivo con sus amigos, aunque para ello alquilara aviones a un costo de cinco mil dólares por hora con cargo al bolsillo de sus gobernados.
Sesenta mil dólares aproximadamente era el costo catorcenal para los quintanarroenses, lo que equivale más o menos a un millón cien mil pesos, sin considerar el costo de las bacanales que allá organizaba. Pese a la oposición de la gente, que fue sacada de forma violenta por la policía del recinto legislativo, modificó la ley para nombrar a un fiscal y a un Titular de la Contaduría Mayor por siete años que le cubrieran las espaldas. Lo mismo hizo el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, con la diferencia de que la deuda que deja a los veracruzanos asciende a más de cuarenta y seis mil millones de pesos.
Ni que decir del otro Duarte, el Gobernador de Chihuahua, a quien poco faltó para que una turba le incendiara el Palacio de Gobierno. En los tres casos el encono popular ha sido manifiesto, pero existen caminos para evitar la cínica impunidad de estos tres ejemplares. El corolario de esta negra historia la protagonizaron Borge y Duarte. El primero mando reprimir a los quintanarroenses que acudieron al congreso a protestar. El segundo envió a los integrantes de los “Cuatrocientos Pueblos para que agredieran al Gobernador Electo Miguel Ángel Yunes, al Presidente del PAN Ricardo Anaya y al Senador Santiago Creel. No creo que ambos escapen de la justicia. El tercero, César Duarte, también tendrá que responder por sus actos y dar cuenta de cómo se apropió de un banco. Al tiempo.

Vladimir.galeana@gmail.com

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