MINUTO X MINUTO

Indignación por caso Mara


Gran consternación generó en todo el país el secuestro, violación y asesinato de la joven veracruzana de 19 años, Mara Fernanda Castilla Miranda, estudiante de la Universidad Popular Autónoma de Puebla.
El jueves 7 de septiembre salió con unos amigos al bar The Bronx, en Cholula, Puebla de regreso a su hogar, la madrugada del viernes, Mara y sus amigos quedaron varados en un retén policial del alcoholímetro, y ella pidió un taxi de Cabify para llegar a su casa.
Karen, la hermana de Mara, pidió el taxi y estaba monitoreando la ruta. Cuando el tiempo estimado del trayecto superó lo normal (15 minutos), Karen decidió reportarlo. Habían pasado 48 minutos y Mara aún no llegaba. Cuando Karen despertó vio que Mara no había llegado. Entonces revisó su correo y encontró el recibo de Cabify, donde aparece que el viaje finalizó correctamente frente al departamento donde vive.
Karen pidió ver los videos de las cámaras de seguridad instaladas en el edificio y observó que, efectivamente, el Cabify llegó a las 5:46 a la dirección indicada; sin embargo, Mara no descendió de la unidad.
Entonces Karen llamó al número telefónico del chofer de Cabify, Ricardo “N”, registrado en el recibo de pago. El hombre contestó y le dijo que Mara se había bajado frente a su casa. Ante la respuesta sospechosa del conductor, Karen acudió al Ministerio Público a denunciar los hechos.
El sábado 9 de septiembre, Ricardo Alexis, conductor de la unidad que recogió a Mara, se presentó voluntariamente ante un agente de Ministerio Público para rendir su declaración.
Frente a las autoridades, el chofer aseguró haberla recogido en el bar y dijo que había sido la misma Mara quien adelantó el fin del viaje poco antes de llegar a su casa. Al no tener pruebas fehacientes en su contra, las autoridades lo dejaron ir. La realidad es que después de la investigación son muchos los indicios de que este chofer estuvo involucrado en el asesinato de la joven.
Cuatro días después, el miércoles 13 de septiembre, autoridades señalaron que tras analizar diversos datos de prueba técnicos y objetivos “se acreditó la presunta responsabilidad del sujeto”.
El cuerpo de Castilla fue hallado el 15 de septiembre en un tramo de la carretera Puebla-Tlaxcala. Murió por estrangulamiento y golpes severos tras sufrir abuso sexual, confirmó la Fiscalía del estado un día después de encontrar el cuerpo de la joven. El cuerpo de la joven fue hallado en la junta auxiliar de Santa María Xonacatepec, envuelto en una sábana.
Este caso tan lamentable, viene a recordarnos que además de las fallas del Estado por permitir el número alarmante de feminicidios en todo el país, principalmente en Juárez y en el Estado de México, está la cultura acendrada en nuestra sociedad tan proclive a la misoginia, y al ver como algo normal las diferentes formas de atentar contra la integridad física y emocional de las mujeres en nuestro país.
De igual forma, evidencia que los servicios como Cabify y Uber no son la panacea como una alternativa segura de transportarse en una ciudad. Las políticas para aceptar a choferes al parecer son muy relajadas y sus filtros son deficientes.
En varias ciudades del país salieron a manifestarse diferentes grupos para denunciar la violencia de género y exigir el que se frene el número de feminicidios. Por cierto, aquí en Durango no se hizo eco del llamado.
Una de las pancartas que se pudo leer en las marchas del fin de semana da cuenta de la situación tan apremiante que se vive en nuestros días: “Perdonen las molestias, pero nos están asesinando”.
ladoscuro73@tahoo.com.mx
@ferramirezguz