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Inminentes cambios en el gobierno


Desde hace más de dos meses se han venido escuchando los insistentes rumores de cambios en el gabinete estatal, pero se abrió un compás de espera por la rendición del Primer Informe de Gobierno, más tarde por los terremotos en varios estados y en la Capital del país y luego las comparecencias de los integrantes del gabinete ante el Congreso del Estado, lo que hicieron ir difiriendo dichos cambios.
En todas las entidades federativas del país es un sano ejercicio de ajustes a los equipos de colaboradores de primer nivel, algunos no rinden los resultados que se esperaban o no llenan la expectativa de idoneidad y hay necesidad de reacomodos por un mayor rendimiento y ahora, se junta otro factor, el calendario electoral. Así qué, unos se van a su casa y otros brincan para arriba.
Lo cierto es que esos cambios son muy esperados por la sociedad, hay quien por razones de salud y otros porque no alcanzaron las expectativas y muchos más obedecen a la búsqueda de un mayor rendimiento en sus despachos, por lo que sea, pero son reacomodos y ajustes que son muy esperados por la opinión pública, por fin, esta semana venidera.
Los cambios de estafeta, renuevan la esperanza, refrescan y reoxigenan a un equipo, más aún en aquellos espacios en donde los avances o resultados no son muy claros. Son sanos los relevos porque es una revisión minuciosa del rendimiento de los colaboradores y una necesaria evaluación que nos habla de un mandatario estatal sensible a la medición de sus desempeños y a las expectativas de la opinión pública y si éstas se vieron satisfechas.
Es correcto que, a poco más de un año de funciones, ya se puede valorar a cada uno de quienes integran el gabinete, a los que se les dio la oportunidad, merced a los méritos en campaña, pero que no cumplieron las expectativas esperadas y darles las gracias. Una necesaria depuración lo vería con buenos ojos la ciudadanía, renueva la confianza y refrescaría la percepción ciudadana.
Cambios, al margen de las promociones políticas que están en puerta vía las candidaturas, es la expectativa de la opinión pública, independientemente de los enroques y promociones políticas, los duranguenses esperan cambios para renovar aires frescos al gobierno y es lo que está en el imaginario popular.
El permiso indefinido por motivos de salud del que goza nuestro amigo Ramón Guzmán Benavente, no creo que se prolongue ya demasiado, la Fiscalía no es un asunto menor para mantenerla con una encargada del despacho, creo que la nominación definitiva es inminente en el peor escenario de no mejorar la salud de Ramón, y no se da como un hecho que Ruth Medina sea confirmada como titular. Hay mucho tirador y es la coyuntura para renovar o enriquecer el gabinete con caras nuevas dentro de los profesionales del Derecho.
Integrantes del gabinete estatal que dan el perfil político electoral para el 2018, hay varios, pero no es fácil: Adrián Alanís es un perfil muy completo para regresar al Senado de la República, en el escenario en que su amigo Emilio Gamboa llegará a presidir pronto, como algunos dicen, el CEN del PRI. De lo contrario, es el eficaz apagafuegos del gobernador Aispuro.
De los cambios que ya son muy cantados por motivos de promoción política, se encuentra el del secretario Técnico del Gabinete, Carlos Maturino y el de la Directora de Comunicación Social, Verónica Terrones. Dos nuevos y bien vistos perfiles que refrescarían a la clase política de Durango. El problema con Verónica, es que para suplirla no hay mucha tela de donde cortar, un profesional de la comunicación, sin compromisos con el pasado inmediato.
Marcos Cruz Martínez, titular de la Secretaría de Desarrollo Social, es un prospecto natural a regresar al Senado o a la Cámara Baja, vía plurinominal, si a su compadre el ex presidente del PRD, Chucho Ortega, le dan chance de proponer en el Frente Ciudadano por México.
Rosario Castro aunque es un perfil ya muy visto, pero le late el corazoncito para regresar al Congreso de la Unión, representando a su natal Lerdo, quien sueña también con ser senadora, igual que Geraldina Campuzano y Paty Elizondo, (ésta última no es conocida en Durango, menos en La Laguna) para hacer mancuerna, con el único “destapado” por el “Frente Ciudadano”, José Ramón Enríquez Herrera.
Jaime Rivas Loaiza, quien siempre me pareció un candidato natural a liderar la CNC en Durango, se mantiene en el gabinete estatal esperando mejores tiempos, dos veces presidente municipal de su natal Tamazula y dos veces diputado local por la región de las quebradas, segundo de a bordo en la Liga de Comunidades Agrarias en el estado y suplente como diputado federal de Francisco Monárrez Rincón. Un perfil muy naturalito a Diputado Federal. ¿Pero por qué partido? Puede por dos.
Por otra parte, Adrián Alanís Quiñónez y Jaime Rivas Loaiza, entrando al terreno de la imaginación, son dos cuadros todavía priístas, que si lo permitieran las nomenclaturas del PAN y PRI serían los ideales para liderar el Congreso del Estado en el proyecto de que el gobernador Aispuro ganara la mayoría de las diputaciones locales, ambos inmejorables operadores de JAT y con puentes en los dos partidos. Difícil, pero inédito e interesante sería ese escenario.