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Integración del Comité de abastos del movimiento estudiantil 1966

Continuando con mis memorias acerca de la toma del Cerro de Mercado, la red de contactos del poder y liderazgo del sector privado dentro de la comunidad duranguense era muy extensa: se mantenía en diversas organizaciones además de su propia estructura: partidos políticos, Iglesia, clubes sociales, etc., poder y liderazgo tenían no sólo que conservarse, sino reafirmar su presencia en este reacomodo de fuerzas; así fue, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Delegación Durango.
También convocó urgentemente a sus agremiados, para reunirse ese mismo día 3 de junio a las 5:00 de la tarde, en una Asamblea General en sus instalaciones, ubicadas en Juárez 107 Sur, a través de su gerente, el joven y brillante abogado Máximo Netzahualcóyotl Gámiz Parral, quien se había convertido en el portavoz y operativo de la logística de ese organismo para con la dirigencia estudiantil, a quienes invitó a estar presentes en esta misma reunión, en donde se iba a deliberar sobre el apoyo a este movimiento estudiantil que estaba naciendo.
Según se desprende en la lectura del libro “Pueblo mío” del hoy Doctor Máximo N. Gámiz Parral, en la transcripción del acta notarial de dicha asamblea plenaria de este organismo empresarial con socios e invitados, ahí estuvieron los siguientes duranguenses representativos de “Las fuerzas vivas, activas y productivas de Durango”, Francisco de la Peña, en representación de la Unión Agrícola de Productores de Manzana de Durango; Guillermo González Salas, el propio Lic. Máximo N. Gámiz Parral, Carlos García Cruz y Alfredo Cussín, en su calidad de dirigentes estatales de la CNIT.
El controvertido personaje, Gilberto C. Rosas, Luis Landeros y Rafael Domínguez, por la Unión de Madereros de Durango, A.C.; Sr. Andrés Hernández, Presidente de la Asociación de Ejidos y Comunidades Forestales en el Estado; Lic. César Guillermo Meraz Estrada, Director Juvenil Estatal del PRI, quien hacía equipo político en esos años con Máximo Gámiz y Maximiliano Silerio hacia el interior de la estructura del PRI. El Sr. Eduardo L. de la Peña, Presidente del Club Campestre.
También ahí estuvieron el Sr. Femando Valdés, Presidente del Club Rotario de Durango, así como el Lic. Salvador Medívil, Presidente en funciones de la CANACO local y Don Jesús María Rosales, recordado líder de los trabajadores municipales; Rafael Chávez Vela, en representación de los veteranos de la División del Norte; incluso estuvo presente también la legendaria líder femenil de la CNOP, Aniceta Cárdenas y Jesús Ramírez, representante del Instituto Tecnológico de Monterrey.
A esta disímbola reunión asistió Manuel García de la Parra, dirigente del Centro Patronal; José Cortés, dirigente de los aseadores de calzado; Lic. Víctor Manuel Cano, representando a los propietarios de Predios Forestales de Durango, A.C.; el Sr. José Santa Cruz, en representación de la CROC, y Carlos Nava, por la Liga Municipal de la CNOP; Emiliano Hernández Camargo, por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos; Sr. Arnulfo Muller, Presidente de Tintorerías y Lavanderías de Durango.
La Sra. Alicia R. de Zarzosa, por la Mesa Redonda Panamericana; Dr. Tomás González Castillo, Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social; Arq. Femando Núñez Gracia, Presidente de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos, A.C.; Sr. Roberto Cussín Hernández, líder de los choferes de la Alianza de Camioneros; Don Pedro Razo, líder de los choferes de la CTM; Carlos Estrada, Presidente del Club Sertoma; Francisco Duran, Presidente de los Hoteleros y Ramiro Villarreal de la Fuente, Presidente del Club de Leones.
Los duranguenses citados se enfrascaron en una prolongada asamblea, en la que intervinieron los dirigentes estudiantiles y del sector privado, quienes llegaron a los siguientes acuerdos, los cuales fueron votados a favor y por unanimidad:
1.- Todos los sectores activos, debida y legalmente representados en esta sesión, proporcionan su apoyo decido e ilimitado al movimiento estudiantil, condicionándolo a que se supriman actos de violencia, a que se respete en absoluto a las instituciones de gobierno federal y local, que no se permitan infiltraciones de ninguna índole extraña a los estudiantes (salvo ellos, claro). Esta apreciación es personal.
2.- Aceptan los aquí presentes que los estudiantes permanezcan en posesión del Cerro de Mercado, hasta en tanto se proporcione solución satisfactoria a sus peticiones. Que las pláticas con el Sr. Carlos Prieto se efectúen en la ciudad de Durango, sin aceptar que una comisión se traslade a la ciudad de México.
3.- En caso de que el Sr. Carlos Prieto no acepte realizar la instalación de la siderúrgica en esta ciudad, se pedirá la cancelación de la concesión o expropiación del Cerro de Mercado en favor del Estado, para que éste revierta en beneficio de la población las utilidades restantes. Que se forme una comisión mixta de estudiantes y sector empresarial, para informar al Gobernador de los acuerdos tomados.
4.- Que las organizaciones aquí representadas se comprometan a ayudar al movimiento, entregando víveres a la Delegación Durango de la CNIT, para que su a vez los haga llegar a los estudiantes. Que los estudiantes informen a la CNIT de todos los pasos que se realicen. Que el movimiento se lleve a cabo dentro de un completo orden, para no desprestigiarlo.
En seguida se procedió a constituir e integrar el Comité de Abastos de las Fuerzas Activas y Productivas de Durango, con el objeto de proporcionar los elementos necesarios para la subsistencia a los miles de jóvenes ya apostados en el Cerro de Mercado, mediante la entrega de comestibles, medicinas, casas de campaña, carpas, vehículos, hasta lámparas y otros artículos indispensables en la lucha.
Este Comité de Abastos quedó presidido por los siguientes duranguenses: Alejandro de la Parra, José Luis Landeros Arias, Víctor Manuel Cano, Roberto Cussín, Salvador Mendívil, Rafael Domínguez, Emilio Gutiérrez, Roberto Reyes, Máximo N. Gámiz Parral y Eduardo León de la Peña, y como un personaje central debemos citar al empresario maderero Gilberto “Chibeto” Rosas.
Así se constituyó, pues, otro organismo exprofeso por parte de la iniciativa privada, para respaldar a este movimiento; un frente de adultos que se comprometía a suministrar lo necesario para sostener una prolongada lucha, pero que sólo tuvo coordinación con el Consejo de Gobierno Estudiantil, sin darle apoyo al Comité de Huelga Universitario. Como testigos presenciales nos encontrábamos una decena de estudiantes de la UJED y el ITD.

Continuará…

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