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Introducción a la historia de Guerrero Mier

Biografiar a un durangueño de la estatura política del ex gobernador del estado de Durango, Ángel Sergio Guerrero Mier, lleva implícito el inmenso placer de recrear en la mente de los lectores, como en la del autor, aquel pequeño y añorado Durango de la mitad del siglo XX, que nos pinta el inigualable Javier Gómez, en “Cartones de Durango”.

Es traer a cuento a muchas generaciones y a cientos de duranguenses que salen a la superficie después de estar, muchos de ellos, en el fondo de las aguas del olvido; injustamente empolvados en el rincón de nuestra memoria colectiva.

De allí que es una gran responsabilidad y un inmenso compromiso plasmar en una apretada síntesis la historia política del pasado inmediato; es paisajear con las letras parte de nuestra historia costumbrista y provinciana.

Como resultado de la administración gubernamental que nos ocupa en este texto, Durango vive una atmósfera cada vez más democrática, con un comportamiento electoral ciudadano que da crédito a la libre práctica de la alternancia como manifestación de madurez y cultura política, que registran ya nuestros anales históricos y de la cual la sociedad será el mejor juez.

En estas páginas se podrá apreciar que en aquel gobierno se asumió la solución, en lo posible, en su coyuntura y su realidad, de la agenda histórica social como lo sustantivo de la práctica gubernamental, siempre con emoción social, responsabilidad y espíritu de servicio.

En el sexenio de Ángel Sergio Guerrero Mier, como gobernador, se dieron pasos firmes en lo político y social, con plena vigencia del Estado de Derecho; pleno respeto a las libertades, a nuestras instituciones, a los poderes locales y al Gobierno federal.

Se entró con firmeza a una economía moderna y competitiva, por la que nos acercamos a un bienestar social que muestra importantes e innegables avances, teniendo como palanca e impulso la autogestión popular, que fue atendida con limitaciones económicas y nuestras realidades sociales que dieron forma a ese gobierno encabezado por Guerrero Mier.

Su gobierno fue uno de cero dispendios. Su tránsito se llevó a cabo en la austeridad republicana y en la transparencia, pero sobre todo, con mucha cercanía: tuvo contacto con todos los estratos sociales y practicó la consulta democrática para gobernar.

El hecho de que Ángel Sergio Guerrero Mier haya sido el precursor de lo que hoy disfrutamos como la supercarretera Durango-Mazatlán; que haya logrado posicionarse a nivel nacional como un Gobernador defensor del bosque; haber logrado una obra caminera sin precedente que incluyó la construcción de caminos con una inversión estatal de alrededor de ochocientos millones de pesos, y el haber abierto el proceso interno de su partido para la nominación del candidato a sucederlo; continuar el entubamiento de la Acequia Grande a cielo abierto y abrir el Boulevard Durango en la antigua calle Chihuahua y la del Arroyo Seco, continuando la calle Primo de Verdad, son sólo algunos ejemplos de un gobierno que cumplió su misión y que lo hará trascender.

Lo mismo ocurrió con obras como el Centro de Cancerología y Misión Korian, parte de su política de vocación social que da cuenta de un gobierno fecundo y de resultados. Los duranguenses habrán de dar el veredicto final e inapelable sobre la gestión que nos vamos a permitir reseñar.

Para mí, resumir la vida intensa de un hombre de la talla del ex gobernador Guerrero Mier, se me figura una obra titánica, pero en realidad va a ser un viaje placentero al rico pasado de Durango, que será útil para la memoria colectiva de las nuevas generaciones.

Por eso, conforme me he adentrado a la rica biografía de nuestro personaje central, me he dado cuenta de que, no se trata de trascender la historia personal de Guerrero Mier, que de suyo, es un ejemplo de vida, es también escribir gran parte de la historia política de Durango.

Es plasmar la historia colectiva de muchas generaciones y duranguenses que ya partieron a ese viaje sin retorno; es rescatar del olvido episodios y protagonistas de su tiempo que marcaron el presente de Durango y a los que a través de estas líneas les rendiremos un póstumo homenaje.

No es en rigor una clásica biografía autorizada. No es tampoco una fría crónica. Estos relatos son una introspección del autor y un mirar retrospectivo en un recuento de más de tres cuartos de siglo de un duranguense que es considerado el decano de la política de Durango; que asumió, sin pretenderlo, el liderazgo de su generación.

Se trata de una historia que comprende un motivante esfuerzo de investigación, una vivificante calidez de la memoria y otro tanto de testimonios de duranguenses.

Continuará…

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