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José Ramón está con López Obrador

La consecución de la licencia por tiempo indefinido de José Ramón Enríquez Herrera para separarse del cargo de senador de primera minoría, tiene tres lecturas interesantes. Veamos:

1

. Es de sobra conocido que el oftalmólogo invierte la mayor parte de su tiempo en construir relaciones en la Ciudad de México, así obtuvo la franquicia estatal de Movimiento Ciudadano y su candidatura a senador de la República. Esas operaciones le valieron para obtener el permiso para ausentarse de la Cámara Alta y reincorporarse a la Presidencia Municipal de Durango, ya que se movilizaron tanto Rafael Moreno Valle como Olga Margarita Sánchez Cordero (futura secretaria de Gobernación) y Ricardo Monreal, quienes se manifestaron a favor de sus intenciones; tener de aliados a esos personajes le valdrán para sus aspiraciones futuras, enfocadas principalmente en la sucesión gubernamental de 2022.

2

. Movimiento Ciudadano a través de su dirigente nacional, Dante Delgado, ha manifestado la adhesión de sus legisladores a favor de López Obrador y como en política nada se agradece puesto que nada se da, la licencia le fue concedida sin contratiempos. El partido naranja se adelantó al Verde, que tuvo que ceder seis curules para que Morena alcanzara la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y sacar sin problemas las iniciativas torales, especialmente el Presupuesto de Egresos; con ese trueque Manuel Velasco pudo retornar al gobierno de Chiapas, pese a que la Constitución prohíbe que una misma persona ocupe dos cargos de elección al mismo tiempo. Se trata de una medida de control para evitar la acumulación de funciones, y por tanto de poder, en un mismo individuo.

3

. En esas negociaciones de Movimiento Ciudadano con el presidente electo, pudieran redituar en el futuro que viene para el oftalmólogo, ya que además de ser el único actor político con posicionamiento en la entidad y ante la carencia de proyecto sucesorio de Rosas Aispuro, no es remota la idea de que en las concertacesiones, Durango se vaya pintando de naranja, como fue el caso en el estado de Jalisco.

Como podemos apreciar, a Enríquez se le han ido acomodando las cosas, no tiene oposición al interior del Ayuntamiento, le gusta transitar en medio del caos y no amilanarse ante los ataques, ahora solo falta que pase la aduana de la voluntad popular, para lo cual tendrá que demostrar con hechos que valió la pena todo ese trapecismo y para saberlo, no queda más que esperar la respuesta en las urnas en las elecciones venideras porque la ciudadanía ya demostró en 2016 y 2018 que el voto es la mejor arma para cobrar venganza ante los excesos de la clase política.

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