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La alternancia sin comunicación política


Cuando los gobiernos no tienen estrategias de comunicación política siempre es notorio, debido a que la ciudadanía termina recibiendo mensajes totalmente distintos a lo que pretenden comunicar; ésta ha sido la principal debilidad de los gobiernos de alternancia, ya que buena parte de las complicaciones que están teniendo se deben a este motivo.
El caso más exponencial en el país de lo que propicia una mala comunicación política es el presidente Peña Nieto, ya que solo unos meses después de que la revista Time lo proyectara ante el mundo como el salvador de México y fuera reconocido en Europa como un estadista por su impulso al Pacto por México, la falta de pericia para manejar el caso Ayotzinapa lo sumió en el más profundo de los descréditos, del cual no se ha podido recuperar, ni se recuperará.
Las improvisaciones y la falta de rutas críticas están marcando las percepciones que se tienen de las administraciones surgidas de la coalición que formaron PAN y PRD en Durango, no sólo en los tímidos medios de comunicación y en las redes sociales, sino también en la opinión de amplios sectores ciudadanos.
Ni a los líderes empresariales les conviene tanta cercanía con los gobiernos, ni a los gobernantes tener a los empresarios como sus principales interlocutores, a los cuales están involucrando y consultando en diversos temas, incluso en aquellos que evidentemente no dominan; Durango es mucho más que las cámaras empresariales, seguirle apostando a que sea este sector sea el que legitime la toma de decisiones gubernamentales, los seguirá desgastando y distanciando de los demás segmentos sociales.
La alternancia sigue sin sentirse, no hay nuevas políticas públicas que le den identidad, mucho menos políticas de estado por la evidente falta de diálogo y entendimiento entre los gobiernos del estado y el de la capital, que estimule una mayor participación social en la toma de decisiones y propicie más responsabilidad de la gente en los temas de interés público.
Los gobiernos de alternancia generan más expectativas, su margen de maniobra siempre es más estrecho y son más observados y criticados que los de continuidad; a eso parece que no le han dado mucha importancia desde el inicio los asesores de comunicación política, ya que es bastante evidente que no existe una estrategia coherente y amigable para construir vínculos de empatía con la gente.
En política la percepción lo es todo, pero solo se sostiene aquella que se construye siendo cercana a la realidad, de eso no hay duda, ya que cuando lo que comunica el gobierno se aleja demasiado de lo que ve la gente en el entorno, empieza a revertirse en perjuicio de la credibilidad de los políticos y de las instituciones; es obvio que no se podrán obtener resultados distintos a los del pasado si se siguen utilizando las mismas fórmulas de siempre; les ayudaría mucho si cambian su perspectiva de la crítica constructiva y la empiezan a interpretar como una oportunidad y fortaleza y no como una amenaza o debilidad.
La primera decisión abiertamente impopular de José Ramón Enríquez es el proyecto peatonal universitario, no dudo que tengan buenos argumentos para convencer no solo a los vecinos, sino también a los estudiantes y directivos de las tres facultades de la UJED que se encuentran en esa zona, además de a la ciudadanía; su error simplemente es que lo comunicaron sin una estrategia que propiciara simpatía por es decisión, por el contrario, fue tomada como una imposición que no soluciona ningún problema y sí puede causar muchos.
Lo mismo sucedió con la propuesta del fiscal anticorrupción que hizo el gobernador Aispuro al Congreso, con todo y que Héctor García es alguien bastante competente para desempeñar esa función, no bastó que fuera legitimada básicamente por las cámaras empresariales 24 horas antes de ser enviada para que los diputados la ratificaran o la rechazan como terminó sucediendo y luego para cerrar con broche de oro sus operadores salen a los medios para responsabilizar a un solo diputado priista de su fracaso en la operación y en la comunicación política, fortaleciendo la percepción de que una sola persona tiene el poder de detener los propósitos y los esfuerzos de todo un gobierno.

@ernestoescobosa