MINUTO X MINUTO

La atmósfera política se calienta


Es innegable que muchas de las acciones, omisiones y operaciones han tomado como ariete a tres instituciones nacionales, más de una función y una política pública con tal de reposicionarse o no perder control de cara a las elecciones federales y locales del próximo año.
Es preocupante el virtual descabezamiento de tres importantes instituciones del país, precisamente las que procuran justicia con la persecución de los delitos federales y la que se supone debe perseguir la corrupción y las que persiguen a los delincuentes electorales, esto me resisto a pensar que sea producto de la casualidad o de la coincidencia, no se necesita ser politólogo para suponer que esto estaba diseñado con un propósito al menos por un tiempo. Mal mensaje.
Pero ahora es más inoportuno ésa señal, porque estamos en medio del proceso electoral nacional más importante de los últimos tiempos, en donde no sólo son elecciones federales sino que se juntan elecciones estatales y en algunos estados las municipales, porque está en entredicho, si hubo o no, corrupción en Pemex y de más autoridades desde el sexenio pasado y del actual, en el pestilente asunto de corrupción de Odebrecht.
Cloaca que por cierto, no se destapó en este país por voluntad de las autoridades mexicanas, sino que fue revelada por autoridades de los Estados Unidos y en Brasil por los propios dueños de ésa empresa. Y en México, por osar husmear e investigar ése espinoso asunto, le costó la Fiscalía contra Delitos Electorales a Santiago Nieto.
Así pues, en estos momentos sería ingenuo pensar en las coincidencias, el virtual descabezamiento de la procuración de justicia general, electoral, criminal y anticorrupción ha sido la última señal de la persistente resistencia oficial a restaurar y transparentar ese aparato.
Y, hoy por hoy, no hay procurador General de la República sino un encargado de bajo perfil y de nula trayectoria en los aparatos de justicia, recordemos que el actual encargado del despacho, proviene de la Secretaría de Hacienda; mucho menos hay Fiscal General, tampoco hay Fiscal Electoral; no hay Fiscal Anticorrupción y estamos ante un misterioso caso de la actuación de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, en el cateo de mil ochocientas cajas de seguridad en Cancún Quintana Roo.
Más la recomposición de la directiva del Senado de la República, en donde el PRI impulsó y apoyó a una fracción del PAN, la Calderonista, que la conforman cuatro o cinco senadores, encabezados por Ernesto Cordero, para que asumiera la presidencia del Senado, en contra de la fracción de panistas. Poco hay que agregar, para tener la convicción que los bandos y los aliados ya están muy definidos para el 2018.
Y si a esto le agregamos “El flaco favor” que la señora Margarita Zavala de Calderón le infringió a su ex partido el PAN, generando la división al renunciar a su militancia y apostarle a la candidatura “independiente”, no cabe duda, en política, no hay peor enemigo que los de casa donde nacieron los “amasiatos” para cohabitar en Los Pinos.
Y a los buenos entendedores pocas palabras y sólo nos queda una interrogante. ¿Se podrá reeditar parcialmente la alianza bipartidista del 2006 en la que, la cúpula del PRI apoyó al PAN y luego viceversa?
Por eso en el 2010 el presidente Felipe Calderón le regateó el apoyo al candidato del PAN en Durango José Aispuro, pues tenía compromiso con Ismael Hernández Deras, toda vez que fue uno de los cinco gobernadores priístas que lo apoyaron junto con el entonces gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, en aquella famosa alianza gobernadores priístas que le sumaron votos a FCH, ante el inevitable fracaso de Roberto Madrazo.
Por eso, José Aispuro Torres, pienso, nada le debe a Felipe Calderón, pues el ex presidente lo abandonó a su suerte en el 2010. Por lo que tiene lógica, si el gobernador Aispuro simpatiza y apoya a Ricardo Anaya, como todo me hace pensar que así sucederá.
De la elección del 2012, todos sabemos que Felipe Calderón dejó también a su solitaria suerte a Josefina Vázquez Mota y al panismo ortodoxo, para que recogieran los platos rotos después del descalabro en el que cayó en tercer lugar, pues en el fondo, él, Calderón, tenía que respetar el acuerdo hecho seis años atrás con Peña Nieto de corresponderle y apoyarlo.
Lo mismo hizo Vicente Fox, se sumó en el 2012 a favor del candidato Peña del PRI, como ahora también lo hace con José Antonio Meade. De ahí que muchos ya no dicen “El partido en el poder”, sino “El grupo en el poder”.
¿Y replicará esa alianza en el 2018? Evidentemente que sí, al menos lo intentarán, ya lo hicieron dos veces. Pero en ése salto al vacío de Margarita, difícilmente la seguirán los ortodoxos panistas, al único que le hizo daño fue al PAN, por lo que es impredecible el desenlace de esa alianza tácita, vamos a ver si pueden con Andrés Manuel López Obrador y MORENA o con Ricardo Anaya y el Frente Ciudadano por México. El elector tendrá la última palabra.