MINUTO X MINUTO

La buena política es la que sirve a la gente


La política, no es lo que dicen los políticos en lo oscurito, la buena política es saber obedecer lo que dicen los ciudadanos, es estar cerca de la gente, escucharla y atender la voz de la sociedad.
Y esa voz, hoy por hoy, nos dice que la política deje de ser de unos cuantos para que sea de todos, que sea un ejercicio de la gente y para la gente, que no se privatice la política en grupúsculos cerrados, que sea incluyente, participativa y democrática, sólo así surgirán gobernantes y legisladores realmente representativos.
Por eso hoy en día la sociedad está divorciada de la política, porque muchos políticos improvisados, de nuevo cuño o impuestos, en el país, se divorciaron de los ciudadanos, se alejaron y dejaron de escuchar y atenderlos, pensaron erróneamente, que hacer política era sólo andar atrás de un “hueso”, de logreros de la política, se dedicaron nada más a hacer grilla, politiquería barata. Degradando la alta y verdadera política que es la de servir. Políticos de medio pelo que han pervertido la política olvidando el patriotismo y la hicieron pragmática y sin principios.
Los partidos deben dejar de ser sólo franquicias electoreras, se les olvidó que su primera obligación es servir a la gente, darle paso a una política de servicio y gestoría, de causas y demandas sociales, de carne y hueso, pues, ambiciosos, nomás están pendientes de la siguiente elección para ver que candidaturas pelear.
Ser partidos dedicados también a la gestoría social, a retomar banderas de las demandas y reclamos de la gente, a ser interlocutor entre el ciudadano y la autoridad.
No están preocupados por la gente, están preocupados por su futuro personal. Los políticos y los partidos ya no tienen agenda social, a ninguno veo que esté gestionando carreteras para tal o cual pueblo, o alguna escuela para alguna comunidad o algún centro de salud o escuelas o canchas deportivas siquiera. Tampoco veo a ningún dirigente de partido encabezando grupos de campesinos o demandando los servicios de agua, drenaje o pavimento a las colonias populares.
Por eso la gente nos castigó y dejó de creer en los políticos y en los partidos. Por eso las oficinas de los partidos están abandonadas, sólo la burocracia partidista, ya no son las romerías de gente de otros tiempos que abarrotaban a las oficinas. Son oficinas desoladas.
Urgen los políticos que tengan vocación de servicio, los que llevan a la gente a las oficinas de gobierno de los tres niveles y gestionan servicios, los que piden obras de drenaje, de agua y de luz, etc.
Los que tocan puertas oficina por oficina, que la gente se vea representada. Esa vocación de servicio yo ya no la veo en los políticos de ahora. Los partidos deben tener dirigencias con sensibilidad social y comprometidas con los problemas de los ciudadanos.
En los comités directivos estatales, comités municipales y seccionales se requieren dirigentes gestores, sólo así se dan los liderazgos reales que trabajen cerca de la gente, todos los días del año, que recorran las colonias y los ejidos, no sólo cuando hay elecciones, no burócratas de partido.
Urge que las nuevas generaciones rescaten y dignifiquen a la buena política, que participen con mística de servicio, con más vocación social que ya no esté tan desacreditada y que la sociedad vuelva a creer en el ejercicio de la política para servir a los demás. Que deje de ser sinónimo de mentiras, engaños, simulaciones, o lo que es peor, de corrupción. Y que se retome el principio de patriotismo.
Desde hace mucho tiempo que no se oye que un diputado gestionó alguna escuela o alguna obra, o que un partido político esté gestionando pavimentación o servicios públicos en los centros de población.
Quizá ya no recuerdan que los partidos deben presentar sus demandas sociales o relación de propuestas cada año a los alcaldes y que éste los debe recibir cada inicio de año para recibir su pliego de peticiones. Ojalá se retome esa sana costumbre que se tenía.

(1) Comment

  1. Carmen Martínez Diez

    El distanciamiento entre politicos, gobernantes, todo funcionario público con los habitantes de este país es alarmante.El desinterés aparece en todos. No se gobierna, se hacen enormes cuentas bancaria y, ciudadanía, como tal, al buen decir de Lorenzo Meyer, no existe. Mientras tanto, México se desmorona.

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