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La carta bomba

Yo no sé si a él le produjo esa reacción cuando la abrió. La misma que a todos nosotros. O si él ya sabía de qué se trataba. O si incluso la estaba esperando. Es más, si tal vez la deseaba en su fuero muy interno. 

Alguien hasta podría decir que se trata de “la crónica de una renuncia anunciada”. Y sí, desde hace rato corrían rumores de que dos o tres de los meros meros del gabinete, estaban próximos a irse. Pero de lo que estoy seguro es de que nadie imaginó siquiera los términos en que Carlos Manuel Urzúa Macías presentaría su renuncia al cargo de Secretario de Hacienda y Crédito Público, en el gobierno de la Cuarta Transformación de Andrés Manuel López Obrador, al que no le otorga siquiera el título de Licenciado. Es un texto brutal, lapidario y sin concesiones. Es una renuncia, pero también una denuncia. A ver y por partes: 

-“Discrepancias en materia económica hubo muchas”. Lo que revela que en siete meses ha habido un desgaste permanente al interior del actual gobierno para definir el rumbo del país en lo que hace a los dineros. 

-“Algunas de ellas porque en esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”. Por su amplitud, supongo que se refiere a la austeridad llevada al extremo de austericidio; en el que con la bandera del combate a la corrupción se han hecho recortes demenciales al gasto público. Al grado que la revista Proceso publicó el 26 de mayo en su portada y respaldada por AMLO, la foto en primer plano de la recortadora que se saltaba a Urzúa y despachaba directamente con el presidente. El texto es contundente: “De la mano de Raquel Buenrostro, al borde del caos administrativo”. Una advertencia de la que nadie hizo caso. 

-“Estoy convencido de que toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que ésta pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o de izquierda”. Casi seguro se refiere a las decisiones más polémicas en infraestructura: la cancelación de Texcoco, el empecinamiento en Santa Lucía, la terquedad de Dos Bocas y los secretos del Tren Maya. 

-“…me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”. Desde marzo dijimos aquí que una forma flagrante de la corrupción es asignar o aceptar un cargo público, para el que no se está capacitado. 

-“Esto fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”. Parece con dedicatoria a Alfonso Romo, poderoso empresario y todavía Jefe de la Oficina de la Presidencia. ¿O hay alguien más haciendo negocios en el primer círculo del presidente?

Hasta ahora, no ha habido ninguna respuesta a estos gravísimos señalamientos del señor Urzúa. Lo dicho: una renuncia, una denuncia, una bomba. 

PD. ¿Y el café, señor Presidente? Fíjese que desde la invitación que le hice en la mañanera, al menos una docena de estimados y queridos colegas periodistas me han compartido su interés por este encuentro: de ninguna manera una entrevista en que le echemos montón; por el contrario, una charla amigable y de buena fe. Donde podamos expresarle libre y respetuosamente algunos conceptos que tal vez le sirvan. En casa, si usted acepta. Ya nos pondremos de acuerdo con su equipo. Seguimos en espera de su respuesta.  

Periodista ddn_rocha@hotmail.com

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